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En una de nuestras muchas travesías, en esta ocasión por tierra, nos hemos encontrado con un ejemplar único de las costas gallegas. No estamos hablando de fauna sino del Sancosmeiro, una embarcación tradicional que ya no navega por nuestras aguas aunque si está bien documentada. Por eso, nuestra labor es la de transmitir y difundir el valor patrimonial de este elemento desaparecido pero vivo en la memoria de mucha gente en la Ría de Muros y Noia.

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Sancosmeiro varado en Portosín en 2002- ©3dnav en Photobucket

Tanto en el mar, como a lo largo de la Historia, nos encontramos con protagonistas que han pasado prácticamente desapercibidos de manera injusta. Pues, a pesar de haber contribuido con su existencia a enaltecer el saber hacer de una época, parecen condenados al olvido. Para evitar que esto suceda, y contribuyendo a la visualización de las embarcaciones tradicionales, desde Bluscus nos aproximamos a ese mar de madera para elevarlo al nivel que le corresponde entre los múltiples y variados tributos del Patrimonio Cultural gallego.  

¿Qué es un Sancosmeiro?

Lo que primero que se nos viene a la cabeza (nunca mejor dicho) cuando escuchamos hablar del Sancosmeiro no es un barco sino un sombrero. Esta popular pieza de artesanía, inmersa en un proceso de recuperación y valorización en los últimos años, es, al igual que la embarcación, oriunda de la parroquia de San Cosme de Outeiro. Y ambos casos son exponentes de la riqueza cultural marinera del ayuntamiento coruñés de Outes.

Existe un modelo de sombrero con el mismo nombre pero también es una embarcación tradicional.

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Fuente: Revista Ardentía nº7 – Maio 2013

A la embarcación tradicional hay quién la define como “la adaptación outiense de la dorna” por su adecuación al bajo calado del territorio que le es propio: la desembocadura del Tambre en la Ría de Muros y Noia. En realidad, está considerada como una variante del galeón. Este acondicionamiento le permitió cumplir a la perfección con su función industrial y comercial. El Sancosmeiro se dedicó inicialmente al transporte de piedra desde la cantera de San Cosme hasta los diques de la escollera de Noia, pero también fue un barco de transporte de pasajeros. Un servicio marítimo que, según hemos podido saber, tenía un coste de 25 pesetas el trayecto.

Si bien las embarcaciones nos llevan a pensar en las artes de pesca que trabajaron o trabajan, con el Sancosmeiro la cosa cambia. Estamos ante una industria diferente pero a la que le convenía una comunicación marítima que mejoraba, y mucho, las condiciones y las distancias de tierra. Este barco dio solución y aportó comodidad a un negocio crucial y relevante de la comarca.

Con una tripulación de dos o tres hombres lo más característico era su forma, muy ancha para una mayor capacidad. Con 8 o 9  metros de eslora, su manga, es decir, su anchura, era prácticamente la mitad de su longitud. Además de fotografías hemos encontrado esta joya que nos permite dejar a un lado la imaginación y ver a dos Sancosmeiros ejerciendo su labor de cargueros:

Fragmento de Unha viaxe por Galicia (1929)
Fuente: Arale Movies en Youtube

La aparición del primer Sancosmeiro

Aunque nada sabemos del carpintero de ribera que la diseñó, se cree que esta embarcación nace con el siglo XX (entre la primera y la segunda década). En un momento histórico determinado y como respuesta a una realidad concreta se creó esta nueva tipología: el Sancosmeiro.

La sabiduría y el ingenio de estos trabajadores de la madera consiguieron construir unos barcos de gran capacidad y estabilidad siguiendo tan sólo tres medidas.

Los expertos creen que pudo surgir espontáneamente ya que, todo apunta a que no se recurrió a un modelo a escala para elaborar su diseño. Lo más probable es que en la técnica constructiva se utilizasen barrotes para conformar y modelar la forma final de la embarcación, es decir, su fasquía. Este complejo método recibe el nombre de “construcción por rixideiras”. Al igual que en otras tipologías de embarcación, cada maestro de ribera impregnaba el barco con una personalidad propia permitiendo que la gente del mar reconociese el astillero donde se había construido.

Infografía de un Sancosmeiro: Clemente Lage, Ingemar Naval Architecs

Su puerto: O Freixo

Todas estas particularidades técnicas no serían un problema para los inventores del Sancosmeiro, los carpinteros de ribera de Outes. Los astilleros y talleres artesanales tuvieron un papel fundamental en la economía del municipio y fueron especialmente destacados en la parroquia de San Xoán de Sabardes, donde se inscribe O Freixo. Este lugar es considerado como un gran santuario de la construcción naval en madera de la época.


Estaleiro en Outes de Cipriano Domínguez – Fuente: patrimoniogalego.net

A principios del siglo XX eran más de treinta las carpinterías y talleres de construcción de embarcaciones las que se contaban en este municipio, superando a cualquier otra localidad gallega. El declive comienza ya en los años 40 siendo hoy pocos los supervivientes que hacen bogar la madera desde sus empresas familiares. Pero este esfuerzo no ha caído en el olvido de sus gentes que, sabiendo de su relevancia histórica, han creado hasta una ruta que pone en valor el tesón de estos artesanos del mar.

Adaptándose a las necesidades

Como ya se ha mencionado anteriormente, el Sancosmeiro surge como transportador de piedra pero gracias a su capacidad de carga se irá adecuando a las necesidades que surgen en la ría y terminó usándose para todo tipo de mercancías. Madera, cemento, ganado, cebollas, patatas, sombreros,… el Sancosmeiro facilitó el comercio en la zona y fue clave en la comunicación del interior de la ría llevando de un lado a otro a sus habitantes.

Este barco tuvo también un papel relevante en la construcción del dique de Noia y de la presa de Barrié de la Maza transportando cementos y los distintos materiales necesarios. Ya en los años 70, y paralelamente a su declive definitivo, los Sancosmeiros se dedicaron también al marisqueo.

Inicialmente, se propulsaba a remo y con vela latina pero a algunos ejemplares se les llegó a incorporar un motor intraborda. Y no eran motores cualquiera sino de la marca AYON, fabricados en la villa de Noia. Poco a poco, esta tipología se fue substituyendo por más eficientes y motorizadas a la vez que desaparecía del paisaje.

El último Sancosmeiro

Del último Sancosmeiro, el San Xosé, se conservan algunas fotografías varado en su puerto final, el de Portosín. Ahí lo recuerdan quienes lo vieron por última vez y se detuvieron a estudiarlo. La memoria y la investigación han hecho posible que esta tipología siga viva. Ya no surca las aguas de Outes y Noia, pero agradecemos tener publicaciones, material audiovisual y fotográfico, las historias de quienes lo conocieron y fieles maquetas.  


Sancosmeiro varado en Portosín en 2002- ©3dnav en Photobucket

Todo ello nos recuerda el importante legado material desaparecido fruto de un oficio en decadencia pero protagonista indiscutible del Patrimonio Cultural Inmaterial gallego. Tal es así que, próximamente, se declararán Bien de Interés Cultural de Galicia las técnicas constructivas de carpintería de ribera.

Para descubrir estos y otros secretos a voces de la Ría de Muros y Noia, o del mar gallego, no dudes en contactar con Bluscus. Organizaremos vuestro plan marinero a medida. ¡Embárcate con nosotros!

Bibliografía recomendada:

TRIÑANES FERNÁNDEZ, GERARDO; O “Sancosmeiro”: Un merecido lugar na historia das embarcacións tradicionais galegas. Asociación Galega de Carpintería de Ribeira-AGALCARI; 2018.
About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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