Embarcaciones tradicionales: el Hidria Segundo como único superviviente a vapor

El Hidria Segundo es el único superviviente a vapor en la Península Ibérica distinguiéndose entre las embarcaciones tradicionales gallegas. Actualmente, espera ver terminada su puesta a punto para retornar a la ría que lo vio nacer: la Ría de Vigo.  Se trata de un barco excepcional por su porte, diseño y funcionamiento pero también por su historia llena de altibajos. Su costoso mantenimiento y la búsqueda continua de mejores condiciones de atraque han provocado que lleve años varado en el puerto de O Grove.

El vapor Hidria Segundo en el Puerto de O Grove en el 2019.

Abierto a visitas, este buque a vapor se ha transformado en un singular museo marítimo a la vez que un hogar para sus armadores. A continuación tratamos de resumir esta conversión de funciones y relatar sus particulares singladuras.

La aparición de los vapores

Antes de la llegada de los barcos de vapor, los galeones, trincados, tarrafas y pailebotes llenaban el litoral con sus velas y remos quedando obsoletos frente a la propulsión motora. Las embarcaciones a vapor dependían en menor medida de vientos y corrientes por lo que supusieron una gran revolución para la navegación marítima en todo el mundo. Su importancia quedó reflejada en la popularidad que alcanzó el término vapor para referirse  de forma genérica a un barco.

“-Antes ían os vapores cheos de traballadores para as fábricas e os estaleiros. Agora moitos dos que cruzan a ría só buscan traballo. (…) Está a cousa mal ata para os balandros.
-Os que?
-Os barcos que recollen mexillóns nas bateas. Aquí chamámoslles balandros.
– Un balandro non é un barco de vela?
-Levarían velas noutro tempo. Tampouco estes (os catamaráns) son xa barcos de vapor.” 

Domingo Villar. O último barco (2019).

Las primeras máquinas de vapor aparecen a finales del siglo XVIII siendo Claude François Dorotheé el encargado de botar el “Pyroscaphe” en el año 1783, un barco de 45 metros de eslora. La adaptación de su nombre, piróscafo,  es un término reconocido por la Real Academia Española con el significado de barco de vapor. No será hasta 1860 cuando se extiendan las calderas cilíndricas inspiradas en las usadas por las locomotoras. Esta incorporación incrementará la velocidad haciendo que, junto a mejoras posteriores que disminuirán el consumo, estos buques consigan hacerse con gran parte de las rutas comerciales.

El Astillero Barreras en 1903. Fuente: vigoe.es

En Vigo, José Barreras Casellas traerá tres vapores de diferente tonelaje desde Inglaterra revolucionando el sector pesquero. Serán ya sus hijos quienes instalen en 1892 un taller mecánico en el Arenal vigués que se conocerá por el éxito de los denominados vapores “tipo Vigo”. Esta revolución, muy eficaz para la pesca de la sardina, supuso la construcción de aproximadamente 400 barcos de vapor de esta tipología (de entre 12 y 20 metros de eslora) en el período comprendido entre el año 1892 y el 1918.

El primer Hidria

En el año 1922 comenzó a trabajar en la Ría de Vigo el Hidria, antecesor de nuestro protagonista. Su máquina de vapor databa de 1905, año en el que Talleres Gómez la construye en El Grau (Valencia) para la Compañía Transmediterránea. La patente inglesa era de 1901 viéndose mejorada y modernizada con la incorporación del engrase interno de los cilindros.

Fuente Facebook.

Pero como no todo va a ser la pesca, el primer Hidria aparece en la ría siguiendo la estela de otros buques aljibe. Su misión era almacenar agua de manantial para dar servicio desde el puerto de Vigo. Entre otros vapores, lo acompañó en su labor el Roberto un buque construido en Escocia capaz de trasvasar 130 toneladas de agua potable. Tanto el Hidria como el Roberto pertenecieron a la compañía Molins Valverde y sus bombas a vapor también sirvieron en alguna ocasión para ayudar en el reflote de barcos varados en el litoral vigués.

De profesión aguador

El empleo de embarcaciones con la función de aljibe aparece en la Ría de Vigo a finales del siglo XIX. Concretamente, la primera noticia que certifica su presencia en aguas viguesas data del año 1887. En ella se recoge su participación en la extinción del incendio que afectó al buque Paquete de España. Este hecho nos indica que su labor no era sólo la de proporcionar agua potable a pesqueros, transatlánticos y mercantes sino también colaborar en labores de extinción o salvamento.

Fuente Facebook.

El Hidria también necesitó ser reflotado luego de hundirse en el puerto vigués en el año 1959. Sin embargo, después de su rescate fue desguazado. La continuidad se la dio su sucesor y heredero, el Hidria Segundo, que trabajó como aguador para la empresa Aljibes de Vigo que quebró en el año 1994 abandonando sus barcos. Desde la Canteira de Meira (Moaña), donde la empresa tenía un muelle propio para atracar, se llegaban a cargar hasta 240 toneladas de agua potable en la bodega del barco. Estas labores cesaron cuando se comenzó a suministrar agua desde el muelle.

El Hidria Segundo

Con proa vertical y popa de rabo de gallo, como la de los galeones, su elemento más identificativo es sin duda la chimenea. El único barco a vapor conservado en la península se construyó en Teis, en el ya desaparecido Astillero José Roberto e Hijos entre 1963 y 1966. Pero a pesar de su fecha tardía se realizó en una línea clásica propia de inicios del siglo XX, incorporándole la máquina de vapor de su predecesor, el Hidria, fechada en 1905. Su actividad como aljibe en Vigo continuó hasta el año 1991 cuando fue abandonado en O Berbés.

Hidria Segundo en 1994. Fuente: Facebook.

Su casco se realizó completamente en madera y cuenta con 90 m2 de espacio útil. A pesar de lo que pueda parecer, la máquina de vapor es silenciosa y, siendo la original, se le cambió la caldera. La antigua se conserva en el espacio museístico de Punta Moreiras en O Grove y la actual, a gasoil, permite alcanzar al Hidria Segundo una velocidad media de 7 nudos.

Caldera del Hidria Segundo en el espacio museístico de Punta Moreiras (O Grove) Fuente: Manuel Lara (Asociación Buxa)

Se trata de un buque de poco más de 30 metros de eslora propulsado, en la actualidad, de forma mixta. Pues, además de contar con máquina de vapor, también se le han incorporado velas a proa y popa. Esta modificación realizada en 2008 permite ahorrar combustible. Desde el primer momento se pensó en su restauración para la navegación aunque modificando su actividad.

De “estado deplorable”  a buque museo

En el documento que firmaron los actuales armadores con los anteriores propietarios constaba que el estado de conservación del buque era “deplorable”. Esta circunstancia no desanimó a María José Otero y Jacobo Costas que se sumergieron en la necesaria restauración.  Estos nombres propios son sin duda los artífices de una recuperación deseada. El 6 de junio de 1997 compran el Hidria Segundo para devolverlo a la vida. Tras el cese de su actividad como barco aljibe, este vapor se descomponía en Punta Lagoa esperando el desguace hasta que esta pareja se armó su mejor protectora.

Jacobo ante un abandonado Hidria Segundo. Fuente: Facebook.

En este momento fue clave la intercesión de Jean Desclos, cónsul honorario de Francia en Vigo, que liberó al barco de la deuda contraída con el puerto olívico, que ascendía por aquel entonces a la cantidad de dos millones y media de pesetas. Tampoco se puede menospreciar el empeño familiar en la restauración que pareció aliviarse con la primera resurrección del buque.

Entre abril y octubre del año 2001 se restauró la obra muerta del barco en el Astillero Joaquín Castro de A Guardia al recibir una subvención gracias a ser declarado un año antes Patrimonio Histórico Cultural. A partir de ahí se sucedieron las inversiones por parte de Jacobo y Sesé consiguiendo navegar de nuevo a vapor en el 1 de abril de 2005.  Su sueño parecía haberse cumplido con el Hidria Segundo convertido en buque de pasajeros.

Lo que fue en su momento el tanque del aljibe se ha convertido en salón-bodega con 24 catres de 90 centímetros y capacidad para 120 personas a bordo. Con estas comodidades y las mejoras técnicas, el Hidria Segundo se convierte en el Barco da Memoria (2008) llevando a cabo diferentes actividades culturales y propuestas de ecoturismo.  Fue un habitual en los encuentros de embarcaciones tradicionales llegando a representar a Galicia en la Fiesta Marítima Internacional de Brest en el año 2007.

En Brest (Bretaña Francesa), 2007. Fuente: Vieiros.

En 2011, antes las dificultades que se fueron sucediendo en Galicia, el vapor emigra con los mismos armadores a Cartagena (Murcia) persiguiendo el atraque en primera línea que necesitaba como buque museo. Una experiencia no del todo satisfactoria que los hace regresar a casa, al puerto de O Grove, en septiembre de 2013 donde se consolidó como barco museo a la espera de un atraque que le hiciera justicia.

El milagro se obró, y el Hidria Segundo ha logrado en 2019 la oportunidad de volver a Vigo. Ahora lo que impide su traslado es el estado de conservación. En ello trabaja a diario Jacobo como carpintero de ribera, mientras Sesé no descansa en su afán de recaudar fondos ya sea online o recibiendo a los visitantes que se acercan curiosos al barco de vapor.

Un sueño que se convirtió en hogar

Devolverle la vida al Hidria Segundo le costó a sus actuales armadores deshacerse de gran parte de sus posesiones. Invirtieron todo aquello que poseían para contribuir a la recuperación de este patrimonio marítimo e industrial único. Esto hizo que el buque además de museo flotante se convirtiese también en el hogar en el que criar a una hija y un hijo que completarían la familia del Hidria Segundo.

“Sin el mar supongo que tendría una vida infeliz”

Sesé, armadora del Hidria Segundo.

Sesé y Jacobo llegaron a desprenderse de una casa y una batea de mejillón para dedicarse por completo al sueño conjunto que perseguían. Un sacrificio personal, y por extensión familiar, que se verá del todo recompensado cuando el Hidria Segundo encuentre la estabilidad que necesita.

Fomos ficando sós
o Mar o barco e máis nós.
(…)
E ficamos nós sós
sin o Mar e sin o barco
nós.

Sós. De catro a catro (1928). Manuel Antonio

Una oportunidad única para Vigo

Desde el primer Hidria pasando por el desguace en 1997 del Campaláns, primer buque con casco de hierro fabricado en Vigo, hasta el del cinematográfico vapor de pasaje Illas Ficas (o Sicas, como realmente se quiso llamar) en 2009, la ciudad ha ido perdiendo grandes símbolos de su vinculación histórica al mar.

Por todo ello, el Hidria Segundo se convierte en una oportunidad única a no desaprovechar. Desde el pantalán de Portocultura, este navío histórico creará identidad y mostrará al mundo un patrimonio cultural innovador que no dejó de lado la tradición. Este vapor está llamado a ser el buque insignia de la pendiente recuperación y puesta en valor del patrimonio industrial y marítimo vigués.

Última visita del Hidria Segundo a Vigo en el año 2009. Fuente: Facebook.

Desde Bluscus esperamos con ansia la entrada del Hidria Segundo de nuevo en la Ría de Vigo. ¡Bienvenido!

Silbato del Hidria Segundo.

Aquí os dejamos cómo colaborar para la Campaña en la restauración del Hidria Segundo

Si queréis saber más sobre las embarcaciones tradicionales de Galicia, podéis consultar en nuestro blog.

“Las aventuras son muy bonitas pero al final todo se transforma en dinero.”

Sesé, armadora del Hidria Segundo.

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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