Entre las muchas tipologías de las embarcaciones tradicionales nos centramos hoy en los botes y su diversidad. Extendidos por todo el litoral gallego, van adquiriendo particularidades y usos en sus diferentes puertos. La clasificación puede derivarse de su construcción, del arte de pesca utilizada, del tipo de vela o incluso por el pueblo donde surgieron.

Navegando en esa pluralidad trataremos de identificar y reconocer los ejemplos más característicos que resisten el paso del tiempo. Los botes nunca han desaparecido de las rías, han sobrevivido tanto bogando como compitiendo, y continúan representando a toda vela el patrimonio cultural marítimo y fluvial gallego.

Catro vellos mariñeiros,
catro vellos mariñeiros,
todos metidos nun bote.
Boga, boga, mariñeiro,
imos pra Viveiro,
xa se ve San Roque.


Canción popular gallega.

¿Qué es un bote?

El origen de la palabra lo encontramos en el inglés antiguo bāt. Actualmente es un término muy extendido que aparece por toda la Península Ibérica y que normalmente hace referencia a una embarcación pequeña, a remo o vela, con la proa picuda y variables formas en la popa siendo frecuentemente recta. Una definición con bastantes posibilidades bajo un concepto genérico que aparece también en embarcaciones de uso específico y morfología moderna como por ejemplo, bote salvavidas.

embarcaciones tradicionales
Bote «Trebello» – Fuente: Asociación Remadoira

Entonces… ¿Cómo identificamos un bote?

Lo más habitual es que su casco sea redondeado y carezca de cubierta, razón principal que lo diferencia de la lancha. Las similitudes las encontramos también en su pequeño tamaño con una eslora entre 5 y 6 metros. La popa puede ser redonda pero lo más común es la forma plana o recta llamada también popa abierta o de espejo.

embarcaciones tradicionales
Bote de Ribadeo «Gloria Victis» – Fuente: Culturmar

“El espejo, señores, ¡vaya motes! es el frente de popa de los botes.”


Fragmento de un refrán marinero.

En lo relativo a su construcción, los botes están hechos mayoritariamente a tope, es decir, en lugar de superponer las tablas que conforman el casco, estas van arrimadas y apretadas unas contra otras, lo más habitual en las embarcaciones gallegas.

Los botes son embarcaciones más pesadas que las bucetas y además de moverse a remo también portan vela. Las más habituales son la vela latina (triangular) y la vela mística o de martillo (forma trapezoidal en proa). Pero atención, la forma del mástil y de la percha de la vela también nos pueden ayudar a distinguir algunas variedades de botes aunque su posición está siempre ubicada en el primer tercio de la embarcación.

Su amplio desarrollo

Estas embarcaciones tradicionales se dedicaron principalmente, y hasta prácticamente los años 60 del siglo XX, a la pesca artesanal y al marisqueo. Los botes aparecen tanto en el interior como en la boca de las rías y cubren todo el arco costero desde la desembocadura del río Miño hasta la del río Eo, es decir, desde A Guarda hasta Ribadeo. Y aunque todos tienen semejanzas son muchas las particularidades que los diferencian. Tanto es así que podemos distinguir perfectamente un bote polbeiro, propio de la Ría de Pontevedra, de un bote pulpeiro específico de la Ría de Ferrol, aunque ambos se dedicasen principalmente a la captura del pulpo (polbo en gallego). 

embarcaciones tradicionales Bote Ría de Vigo
Bote «Ría de Vigo» – Fuente: Asociación Remadoira

Como en las demás embarcaciones tradicionales, los botes no son prototipos inalterables por lo que fueron experimentando modificaciones. Estas particularidades específicas vinieron dadas tanto por la influencia de barcos foráneos como por la evolución de las artes de pesca utilizadas. Y aunque los botes gallegos pueden aparecer haciendo funciones auxiliares, van a ser sobre todo embarcaciones autónomas adaptadas a diferentes artes de pesca.

regata de botes en Carril
Regata de botes y cucaña en Carril. Fuente: O Faiado da Memoria

En diferentes zonas los botes se vieron influenciados muy claramente por la estructura de las traineras, de las que tomaron su proa vertical y un ancho más uniforme. Pero numerosos botes antiguos evolucionaron directamente de las lanchas, manteniendo la robustez de su casco pero en una escala menor. Es el caso de las embarcaciones de Muros o Fisterra que con una eslora de 5 metros estaban a medio camino entre las lanchas y los botes. Son las denominadas boteiras que fueron sustituidas por las bucetas, más ligeras y fáciles de maniobrar.

El arraigo de la identidad

Siendo conscientes de la dificultad de etiquetar la diversidad, hemos optado por incluir la clasificación más habitual y los ejemplos más conocidos y estudiados. Así, tratamos de visibilizar el trabajo de las asociaciones y entidades que luchan a diario para que estas embarcaciones tradicionales no desaparezcan de nuestra costa. A modo muy genérico se puede concluir que los botes de popa abierta o recta aparecen más en el interior de las rías frente a los de popa picuda o redonda que están más presentes en zonas de mar abierto.

botes tipologias
Elaboración propia

1.- Bote de Ribadeo

Dedicados en el pasado a la pesca y el pasaje, hoy los botes de Ribadeo se orientaron y adaptaron al ocio. Su casco alargado refleja una influencia directa de las embarcaciones del cantábrico así como la proa vertical, ya que en las antiguas lanchas de las Rías Altas era lanzada. La vela que utilizan mayoritariamente es la mística aunque también pude aparejar cangreja.

Bote de ribadeo Peixiño
Bote de Ribadeo Peixiño
Foto: Asociación de Marineros de Bouzas

Su característica diferencial es la popa en espejo (recta) con forma oval o de corazón pero también los paneles tipo reja o tablero (enxaretados) en los corredores.

2.- Bote pulpeiro de las Rías Altas o de Ferrol

Con el nombre de bote pulpeiro se conoce en la costa norte de A Coruña y Lugo a la embarcación ocupada de la pesca del pulpo con garabeta. Y aunque su denominación se relacione con una captura específica, también se utilizaron para otros oficios y especies siendo realmente una embarcación polivalente. Sus formas peculiares se desarrollaron por la costa ártabra especialmente en las rías de Ares y Betanzos, A Coruña y Ferrol. En esta última se conocía también como bote de construcción para diferenciarlo de su evolución: el bote de media construcción.

embarcación tradicional Sada
Bote «Arredemo» – Fuente: Asociación Patexeiros

La popa es también de espejo y la forma de su casco redondeada. Porta vela mística, cuya percha deja ver parte de su corto mástil. Esta posición baja del velamen lo diferencia de otras tipologías, como también lo hace su amplia cubierta en madera.

3.- Bote de media construcción

Su sección es similar a la de la mayoría de los botes aunque con formas más planas y su eslora menor, rondando los 4 metros. Se encontraría realmente a medio camino entre una chalana y un bote, siendo fácil y habitual la confusión. Se distingue por tener la unión lateral con el fondo de la embarcación en ángulo que le otorga mayor estabilidad en días de marejada.

Embarcación tradicional Ferrol
Bote de media construcción «Carabullo» de Ferrol – Fuente: Culturmar

Parece una chalana pero no tiene el fondo plano; parece un bote pero no tiene el fondo redondeado.

Su construcción es más sencilla y económica que la de los botes pulpeiros pudiendo ser realizada por el propio marinero. Esto la convirtió en una embarcación muy popular en la Ría de Ferrol llegando a ser cientos especialmente al sur. En el puerto de Mugardos fue probablemente donde más difusión alcanzó pero aparece también en otras rías del Golfo Ártabro.

embarcaciones tradicional en Ferrol
Bote de media construcción «Carabullo» de Ferrol – Fuente: Culturmar

Hasta los años 60 del siglo XX navegaba a remos y a vela siendo propia la latina con un pequeño martillo (trapezoide en proa). Podía ser tripulada por una sola persona que se dedicaba profesionalmente a la pesca de faneca y pulpo o también a mariscar.

4.- Bote de Carril

Bote tradicional

De popa recta y con vela latina, esta embarcación tradicional del interior de la Ría de Arousa ha tenido siempre una intensa vida social que trata de conservarse en la actualidad. Aunque profesionalmente se dedicaba al marisqueo, en los días de fiesta los botes se convierten en barcos de competición. Las regatas durante las fiestas de San Fidel en Carril están datadas desde finales del siglo XIX participando embarcaciones tradicionales a vela y remo en modalidad masculina y femenina. Esta tradición festiva, aunque con algún parón y menos barcos, se mantiene en el calendario de este pueblo marinero coincidiendo con la fiesta de su producto más cotizado, la almeja de Carril.

Regata de botes en Carril
Regata de botes en la Festa da Ameixa de Carril 2018 Foto: Facebook Asociación Rompetimóns

La principal diferenciación de esta tipología arousana es que la percha de la vela no llega al extremo del mástil. Siendo lo más habitual el formato de vela latina, también puede incorporar un foque (vela triangular más pequeña). En estos casos incorpora un bauprés (palo horizontal unido a la proa).

Bote «Afojacristos» en el Festival Marítimo de Pasaia

5.- Bote polbeiro de Bueu

Se trata de una embarcación de la familia de la lancha de relinga con la que no deja de compartir algunas características. Como en el caso de la tilla, compartimento que ocupa un tercio de la cubierta y donde podía dormir la tripulación. Sin embargo, tiene elementos propios que lo identifican como una embarcación única con enclave principal en la Ría de Pontevedra, concretamente abundaba en el puerto de Bueu.

Bote polbeiro en la Mariña Tradicional de Bueu en 2019
Bote polbeiro en la Mariña Tradicional de Bueu en 2019

A diferencia de la mayoría de los botes, el polbeiro tiene la popa redonda. Para ser más exactos tiene doble proa, es decir, proa y popa simétricas. Eso sí,  el frente está inclinado o lanzado hacia delante y la popa hacia atrás aunque con menor inclinación. Tiene también mucha manga, un ancho considerable respecto a su eslora que le da un aspecto “barrigudo”. Este aspecto le otorga, sobre todo, estabilidad.

bote polbeiro bueu
Fuente: Simes Martínez, Fidel; O bote polbeiro de Bueu. Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos. 2004.

Por su construcción son embarcaciones pesadas, pero pueden ser manejadas por una sola persona. Lo habitual en el pasado era llevar a dos tripulantes: capitán y marinero. Cuando navega a remo, las dos piezas de pala curva se juntan a la altura del remador. En cuento a la vela, estos botes arman una especie de vela mística que en Bueu denominan guaira. Su particularidad es que está a medio camino entre una vela cuadrada y la vela latina.

A pesar de su apelativo, los botes de Bueu se dedicaban a varios oficios aunque su función más habitual fue la pesca del pulpo con raña (ver imagen superior y vídeo) identificándose la tipología exclusivamente con esta extracción que tenía lugar entre las piedras y a la que la embarcación se adaptó. Se utilizó también el curricán, el bou, la rapeta e incluso el xeito. Los únicos ejemplares conservados en la actualidad son los que han recuperado desde la Asociación Os Galos de Bueu.

RTVE – Aquí la tierra; Qué es el bote polbeiro, patrimonio gallego
Mayo 2018

6.- Bote da Ría de Vigo

En este caso la popa es recta y algo inclinada. Pero la singularidad de los botes de la Ría de Vigo, especialmente en los del interior, en la ensenada de San Simón, la encontramos en su vela. De tipología latina (triangular), la curiosidad radica en cómo va armada: la percha de la que cuelga la tela va montada sobre la punta del mástil. Esto, junto a la doble escota (cabos para tensar),  hacen mucho más sencilla la maniobra de cambio de vela consiguiendo una navegación más segura.

Bote de Cesantes A Barola
Foto: Asociación de Marineros de Bouzas
Bote de Cesantes «A Barola»
Foto: Asociación de Marineros de Bouzas

7.- Bote anguleiro o carocho

También se conoce como barco do Miño por ser propia del tramo final de este río. Hoy en día todavía se conservan algunos ejemplos entre la zona de Goián y Vila Nova de Cerveira. Y aunque en la ribera gallega se le conozca como bote anguleiro, esta embarcación tiene más similitudes con una dorna. Su construcción, igual que la de las dornas, tiene influencia nórdica ya que está realizada en calime (tablas del casco superpuestas) y no a tope como el resto de botes.

Bote anguleiro "Taina"
Foto: Asociación Remadoira
Bote anguleiro «Taina»
Foto: Asociación Remadoira

A ambos lados de la frontera se utilizaron los carochos para pescar así como para transportar pasajeros y mercancías. Su color tradicional es el negro y su vela es baja con un formato peculiar. Se caracteriza por ser un barco muy alargado con la proa afilada y la popa prácticamente simétrica. En los últimos años algunos de los pocos ejemplares conservados de estas embarcaciones tradicionales vieron alterada su popa para albergar un motor fueraborda.

Un mar de botes

Desde Bluscus os invitamos a navegar por la costa gallega y descubrir la gran diversidad de embarcaciones tradicionales conservadas pero también en algunos casos perdidas. Conoce con nosotros el patrimonio cultural marítimo y fluvial de Galicia a través de experiencias que te dejarán un regusto marinero imborrable.

  • Fuentes consultadas y recursos recomendados:

Blanco, Jesús; Guía de embarcaciones tradicionales gallegas. Nigra Trea, 2008.

Qué embarcación é? Guía de embarcacións tradicionais de Galicia. Editada por Culturmar.

VV.AA; Fálame de barcos (I) Apontamentos para un catálogo. Revista Ardentía nº2 – Maio 2005, pp. 13-19. Gráficas Salnés.

Simes Martínez, Fidel; O bote polbeiro de Bueu. Consellería de Pesca e Asuntos Marítimos. 2004.

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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