La Torre de Hércules: fuerza de un faro Patrimonio de la Humanidad

En nuestra travesía por los faros de Galicia hoy ponemos rumbo norte porque no podemos dejar de hablar de la fuerza de una luz Patrimonio de la Humanidad, el faro de Hércules. Símbolo por excelencia de la ciudad de A Coruña, guarda entre sus muros infinitas historias y leyendas que intentan justificar su construcción. Por supuesto, hablaremos de ellas y de todas las curiosidades que sorprenden día a día a sus numerosos visitantes.

The Criteria for Selection: “a unique or at least exceptional testimony to a cultural tradition or to a civilization which is living or which has disappeared”

Criterio de Selección de la Unesco para nombrar a la Torre de Hércules Patrimonio de la Humanidad.

Antes de nada, lo que queremos destacar es su relevancia internacional al tratarse del único faro romano del mundo que, conservando más de un 60%  de su estructura original, continúa en funcionamiento. Por ello, por ser “un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización que vive o que ha desaparecido”, la UNESCO lo nombró en el año 2009 Patrimonio de la Humanidad.

Faro Torre de Hercules
Foto: elmundo.es
Hércules o Breogán ¿quién construyó la torre?

Mucho antes, en época romana, era conocido como Farum Brigantium, en la Edad Media se referían a él como Faro o Castillo Viejo y sólo en la Edad Moderna se denominó Torre de Hércules. Porque, de todas las leyendas que rodean la construcción de este faro, la que más peso ha tenido es la que le da nombre en la actualidad. A pesar de que históricamente Hércules no tuviese nada que ver en la construcción de la torre, sí fue la versión mítica más difundida. Concretamente se le debe a Alfonso X el Sabio, que fue quién incluyó su relato en su Estoria de Espanna en el siglo XIII.

La leyenda nos cuenta que Hércules se desplazó hasta tierras coruñesas buscando al gigante Gerión. El motivo, uno de los 12 trabajos que fue obligado a realizar después de haber matado a su propia esposa. La fama al héroe grecolatino le llegó por su descomunal fuerza. Ese poder fue el que utilizó para matar al gigante que atemorizaba las tierras situadas entre el Duero y el Tajo. Según la tradición sólo consiguió el objetivo luego de tres días de batalla. Y una vez conseguido, Hércules habría enterrado la cabeza de Gerión y sobre ella levantaría la torre. También se le atribuye a él la fundación de la ciudad de Crunia, nombre de la primera mujer que la habita y de la que se enamora perdidamente.

Faro Torre Hercules Coruña
Escultura de Breogán de la autoría de Xosé Cid frente a la Torre de Hércules, A Coruña. Foto: Flickr © Antonio Bermudez Calvo

Este es, sin ninguna duda, el relato más conocido pero hay otros que incluso son anteriores. Doscientos años antes, alrededor del año 1050, nos encontramos referencias a la Torre de Breogán en un único caso de mitología compartida entre Galicia e Irlanda. Esta versión aparece compilada en Libro de las Invasiones de Irlanda, una obra irlandesa que mezcla acontecimientos históricos con antiguas tradiciones recogidas por monjes. En ella se cuenta que el rey Breogán de la ciudad de Brigantium construyó una torre de vigilancia, llamada Tor Breoghain oTorre de Breogán, con tanta altura que sus hijos podían ver la isla gaélica desde la cima. Hacia allí partieron y allí uno de ellos, Ith, fue asesinado. Como venganza se lanzaron a la conquista de aquellas tierras a las que llamarían Irlanda.

A Coruña 1

“Allá en los cimientos de la torre es fama que enterró Hércules su clava y con ella la cabeza ensangrentada de Gerión su enemigo.
¿Cuál será la verdadera historia, limpia de toda cizaña legendaria del antiquísimo monumento?
“Ai posteril’ardua sentenza” (Dejo a los que vengan la difícil sentencia)”

Emilia Pardo Bazán; Galicia y sus capitales (Fisonomías cívicas). I. A Coruña.
El Heraldo Gallego, 1888.

Lo que la Historia nos cuenta

Un enclave como este no sólo cuenta con un importantísimo legado inmaterial sino que sus datos arqueológicos e historiográficos también aportan diferentes versiones sobre las que muchos discrepan pero que otros muchos defienden.

En los terrenos que rodean la torre sabemos que existía en época prerromana un santuario vinculado a creencias del más allá. Conocido es también el importante papel que, desde la Edad de Bronce, este enclave tenía en el comercio marítimo. De hecho, es probable que en la entrada de la ría ya hubiese por aquel entonces un sistema simple de vigilancia. Pero será con la llegada de los romanos cuando se levantan los muros del faro actual.

Para hablar de su construcción tenemos que nombrar primero al arquitecto-ingeniero del que, aunque parezca mentira, conocemos el nombre. Fue Caio Servio Lupo, natural de Aeminium (Coimbra) quién edificó una torre de 37’5 metros y se la dedicó al dios de la guerra Marte, tal y como reza la inscripción. Entre finales del siglo I d.C y principios del siglo II d.C, que es cuando se data el faro, no era habitual los constructores firmaran sus obras. Es decir, tenemos otro dato curioso en la torre coruñesa: es el único faro romano del que conocemos la autoría. Y la conocemos porque la firma aparece inscrita en la roca a los piés de la torre.

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Recreación probable del faro en época romana.

Los romanos habían llegado a Galicia atraídos por su riqueza comercial y mineral además de por su situación estratégica en la ruta comercial atlántica. Con su partida llega también el abandono de la torre. Sabemos que en el siglo IX se convirtió en un punto militar con el fin de alertar de la presencia de flotas normandas. Durante este período, sufrió deterioros que pudieron ser consecuencia de daños militares, de la desatención o de ambas cosas.

En el siglo XIII, el rey Alfonso IX de Galicia y León decidió revitalizar la zona consolidando una nueva población cerca de la  “Torre de Faro”.  Le concedió foros y privilegios reales a “Cruña” que los sucesivos monarcas también mantuvieron lo que favoreció al desarrollo económico. La nueva ciudad renació como principal puerto del Golfo Ártabro y la ría volvió a ser rápidamente el centro comercial del atlántico. Así, en el siglo XV el puerto de “Cruña” se convertiría ya en el primer puerto del Reino de Galicia y en uno de los principales puertos comerciales de Europa.

 

El símbolo de una ciudad

El faro era ya en el siglo XV símbolo de prosperidad y comenzó a aparecer también como escudo y emblema de la ciudad. Su imagen y heráldica irá evolucionando hasta su configuración actual de sobra reconocible por inundar el mobiliario urbano coruñés. Pero adquirió con el tiempo otros significados. La morriña y la saudade tendrán a finales del siglo XIX y principios del XX especial presencia en la Torre de Hércules. Los barcos de la emigración gallega que zarpaban rumbo al “Nuevo Mundo” desde el Puerto de Coruña, al pasar junto al faro aminoraban la marcha y tocaban sus sirenas hasta tres veces como ritual de despedida.

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Mobiliario urbano con el escudo de la ciudad de A Coruña. Foto: mapio.net
La rehabilitación del siglo XVIII

La imagen de la Torre de Hércules también evolucionará. Y lo hará de manera drástica en cuanto se recupere su funcionamiento. Aunque ya hay constancia de peticiones al Gobierno español desde finales del siglo XVI, el faro no será restituido hasta finales del siglo XVIII. Fue el rey Carlos III el que accedió a dicha labor en 1788. La nueva torre que recubre el faro primitivo es de estilo neoclásico y obra de Eustaquio Giannini, ingeniero en aquellos años del arsenal de Ferrol. La restauración de Giannini está considerada una de las grandes obras de ingeniería española de la época, por eso el Gobierno decidió presentar una maqueta del faro coruñés a la Exposición Universal de París de 1867 y de Viena de 1873.

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Picasso. Torre de Hércules, A Coruña, 1895. Museu Picasso, Barcelona.
El arte mira al faro

Por todo lo anteriormente comentado, la Torre de Hércules estuvo en la mente y en la obra de muchos artistas. En las artes plásticas destacamos los grabados de Luís Seone o los paisajes de Urbano Lugrís, siempre presididos por la Torre. Pero el artista más reconocido que pintó el faro durante su estancia en A Coruña fue Pablo Ruiz Picasso. No era más que un niño intentando descubrir la pintura cuando plasmó en varias ocasiones la “torre de caramelo“. En la literatura son muchas las voces que se hicieron y continúan haciendo eco del monumento más preciado de la ciudad. Entre todas ellas, destacamos autora nacida en la Ciudad Vieja coruñesa, Emilia Pardo Bazán quién en sus artículos de prensa hizo varias e interesantes descripciones de su villa natal. 

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La Torre de Hércules con la iluminación nocturna y en funcionamiento. Foto: Centro de Interpretación y de Atención al Visitante de la Torre de Hércules

Actualmente vemos la Torre de Hércules integrada en la ciudad e incluida en un parque urbano pero en el momento de su construcción esto no era así. La distancia se ha ido reduciendo y la historia de hoy es la de un faro levantado sobre la propia roca que ha sobrevivido al paso del tiempo sin olvidar el motivo por el que fue creado. Entre Punta Herminia y Punta del Orzán, es imposible no mencionar el espacio de gran valor paisajístico que lo rodea. Los acantilados y calas destacan por su belleza a la que pone banda sonora el viento.

Visitar la Torre es una experiencia única para los sentidos en la que te podemos acompañar desde Bluscus. Como especialistas que somos en turismo marinero, te recomendamos una visita guiada con nosotros en A Coruña ¡contáctanos!.

Además de la luz y el mar y la alta Torre, hay la tierra y la ciudad”. Álvaro Cunqueiro (1911-1981)

 

Fotografía de portada: Juan Carlos Romero Rojas

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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