Ya hablamos sobre ello cuando os trazamos la ruta de los acantilados gallegos, pero esta vez hemos querido profundizar en la historia que deja ese halo de misterio sobre San Andrés de Teixido: la leyenda.

 

Un santo celoso de las peregrinaciones a Santiago de Compostela es el que dio origen a la leyenda de que, quien no acude a San Andrés de Teixido vivo, lo hará una vez muera.

Pero antes de empezar con las fábulas hablemos un poco de su historia. La iglesia de peregrinación de San Andrés de Teixido se encuentra en la parroquia de Régoa, en el este del municipio de Cedeira.

Existe desde el siglo XII, cuando fue propiedad de la Orden de Malta, bajo la protección de los condes de Trava. En 1196 pasó a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén.

San Andres de Teixido 1Fotografía: galiciaincoming.com

Tiempo después se hizo con ella la familia Andrade de San Sadumiño. Y el edificio actual parece datar del siglo XVI, aunque debieron mantener las obras durante mucho tiempo, ya que también existen señales de los siglos XVII y XVIII.

Lo único que sabemos a ciencia cierta es que esta pequeña iglesia está construida sobre los acantilados más altos de Europa y que mires por donde la mires se encuentra rodeada de absoluta belleza.

San Andres de Teixido 2

Por un lado la escarpada Sierra de A Capelada, por otro el caserío de Teixido y a 140 metros sobre el nivel del mar, el santuario del apóstol San Andrés, donde se cuenta que guardan un hueso del propio santo.

Y ahora que hablamos de los “se cuenta” y “se dice” vayamos al meollo del asunto…

Las leyendas de San Andrés de Teixido

La tristeza de San Andrés

“A san Andrés de Teixido, vai de morto o que non foi de vivo”, es decir, si no vas de vivo, irás de muerto. La historia comienza por los celos que San Andrés sentía ante la cantidad de peregrinos que recibía Santiago de Compostela.

Un día lo visitó Dios, acompañado de su discípulo San Pedro y les comentó su queja con la esperanza de arrancar de su interior la profunda tristeza que sentía. A lo que el Todopoderoso le prometió que, a partir de entonces, a su santuario acudirían en procesión todos los mortales y, quien no lo hiciera en vida, tendría que hacerlo muerto y reencarnado en un animal.

La Barca petrificada

Hay quien cuenta también que lo que en realidad pasó fue que la barca de San Andrés apareció en los acantilados de Teixido, tras un naufragio, hecha trizas. Posteriormente convertida en peñascos, conocidos hoy en día como A Barca de San Andrés de ahí su forma de barca invertida, o mariñeiramente hablando, con la quilla hacia arriba.

El naufragio debió ser de película, por lo que Dios le compensó prometiéndole que sería visitado y venerado por todos los mortales.

San Andres de Teixido 3Fotografía: usuario @lala en tripadvisor

La creación del mundo

La última de las leyendas que giran en torno a San Andrés de Teixido cuenta que cuando Dios terminó el mundo, descansó apoyando su mano derecha sobre Galicia. Los dedos se hundieron en el suelo, todavía blando como la arcilla, y dieron lugar a los valles sumergidos que hoy se conocen como rías gallegas.

Posteriormente Jesús, acompañado de Pedro, decidió visitar el lugar en el que su padre había descansado y creado, por un descuido, una costa tan peculiar.

San Andres de Teixido 4Fotografía: datuopinion.com

Ambos tuvieron que recorrer toda la península Ibérica para encontrar el lugar exacto y una vez allí, muertos de sed, decidieron descansar. ¿El problema? el agua no era potable y no encontraban nada para comer por lo que pidieron ayuda a su padre, el cual, les entregó una manzana en la se encontraba atrapado San Andrés.

Una vez saciados pudieron liberar al santo, y este, quedaría encomendado de ese lugar. Pero a él no le acababa de convencer el plan ya que ¿cómo se iba a alimentar en un lugar tan inhóspito?

San Andres de Teixido 6Fotografía: ferrolterra.com

Jesús le prometió entonces que a partir de ese momento jamás tendría que preocuparse ya que la comida y el agua serían abundantes y, además, le visitaría gente de todos los lugares del mundo y su nombre sería conocido y aclamado por todos.

Dejando leyendas a un lado, San Andrés de Teixido es un lugar al que todos deberíamos peregrinar y no porque de no hacerlo nos reencarnaremos en un animal, que para muchos de nosotros no sería una mala opción, si no porque son los paisajes que ofrece los que nos darán la ansiada “paz eterna” cuando llegue el momento de partir, o al menos, habremos vivido intensamente.

 

Fotografía de portada: caminoasanandres.com

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