Aunque este año la meteorología nos acompaña, la intención de este post es la de acercarnos al mar incluso cuando el clima no está de nuestro lado. Para seguir conociendo el mar en tierra firme, existen en Galicia numerosos museos que tienen como temática principal el mar y hoy nos familiarizaremos con algunos de ellos.

Acuario Coruña
Flickr ©Xabier.M – Casa dos Peixes, A Coruña
Caminos del mar

No os sorprenderá si os digo que los derroteros que el mundo marino nos ofrece son muchos y muy variados.

Primero, porque el mar es ante todo un camino de comunicación, que nos abre al mundo y nos une con culturas diversas, como lo hizo de manera clave en la época de los descubrimientos.

Aunque también nos ha enfrentado, ya que también ha funcionado como campo de batalla en inmensas ocasiones. Pero el mar además ha sido, y continúa siendo, una fuente de trabajo que condiciona la vida de aquellas sociedades que centran sus actividades económicas en tareas y oficios de carácter marinero. Por otro lado, el ocio es otro de los conceptos inherentes al mar, y de eso sabemos mucho en Bluscus, pero también lo es el conocimiento, el proceso de educación que se abrió en torno al estudio del mar y su entorno ha evolucionado en una dirección que enlaza directamente con el tema que hoy abarcamos, la musealización.

Los primeros pasos

Las primeras ideas de ordenar los conocimientos a través de una aproximación científica e informativa llega en el siglo XVIII con la figura de Frei Martin Sarmiento, pionero en la investigación del patrimonio gallego y también del patrimonio marinero. Con él se empieza a intuir la idea de crear un Museo del Mar de Galicia, noción que se va consolidando a comienzos del siglo XX y  que coge fuerza con la concretización del Museo do Pobo Galego. Pero el primer museo vinculado a la preservación de la cultura marinera nace en manos de particulares con la creación en 1932 del Museo Massó en Bueu.

museo masso bueu
Museo Massó, Bueu – Sala dedicada a la industria conservera

En las naves de la antigua conservera Massó, próximas al puerto de Bueu, se instaló un museo que nació con la intención de hacer pública la colección de instrumentos de navegación, documentos, libros, objetos curiosos y maquetas de barcos antiguos que poseía la familia y que se completa con memorias extraídas de las fábricas conservera y ballenera. Es por eso que el patrimonio marítimo e industrial convive con el coleccionismo erudito de épocas pasadas en un espacio que continuó funcionando como fábrica hasta 1994, cuando la gestión del espacio expositivo pasa a manos de la administración autonómica. Por ese motivo, fue necesario levantar una planta más al edificio fabril y poder así albergar el museo.

Había una concienciación e intento de puesta en valor para un importantísimo patrimonio, fundamental en la Historia de Galicia.

Primeras iniciativas públicas

Con esa misma idea, pero ya desde el ámbito público, la Deputación de Lugo acuerda la creación de un Museo Provincial do Mar en 1969, siendo uno de los más antiguos dedicados a este tema en Galicia. Situado en la localidad de Cervo, muestra la riqueza biológica y etnográfica de la costa lucense. Destacan entre sus salas los espacios dedicados a la carpintería de ribera con las tipologías propias de la zona así como los reservados a albergar las piezas procedentes de rescates subacuáticos. También en Lugo, aunque ya en Burela, existe un proyecto novedoso en el momento como fue musealizar y hacer visitable, con todos sus pormenores, un barco bonitero. Es el Barco Bonitero “Reina del Carmen” que se encuentra abierto al público en el puerto de esta villa de la mariña lucense.

VisitaMuseoDoMar
Visita al Museo del Mar de Galicia, Vigo
El Museo del Mar de Galicia

La realidad del Museo del Mar de Galicia como centro cultural y científico sólo llega en el año 2002 con sede en la ciudad de Vigo. Consta de tres edificios que, bajo la ejecución del conocido arquitecto gallego César Portela, toman como base la estructura de una antigua fábrica de conservas. El edificio principal es el lugar para las exposiciones temporales, del gabinete naturalista así como un espacio para el recuerdo y homenaje a los naufragios y catástrofes sucedidos en la costa gallega y también es donde se sitúa la sala de investigación del mundo submarino. El edificio anexo, al que se accede por una pasarela acristalada, dedica sus espacios a la arqueología subacuática y a la etnografía que refleja a la perfección las actividades desarrolladas con gran éxito en la Ría de Vigo: la industria conservera y ballenera, la pesca de la sardina, la salazón y la construcción naval. Este museo cuenta también con un acuario que nos acerca a la fauna que habita el mar de Vigo.

Ciencia y fauna

En lo que a acuarios se refiere hay dos instalaciones que destacan especialmente en Galicia. La primera es el Acuario de O Grove, considerado como  el primer proyecto gallego pensado y creado para divulgar y enseñar la fauna y la flora marinas. El segundo, y no por ello menos importante, es la Casa dos Peixes o Aquarium Finisterrae en A Coruña que visibiliza especies del ecosistema marino de la costa gallega y cuenta con salas propias de un museo científico como pueden ser la del Maremagnum, con cuadros interactivos, o la del Nautilus, que con una panorámica del fondo marino trata de recrear la visión desde el interior de un submarino.

Museo Naval Ferrol
Flickr ©Basil Sixto – Patio Herrerías del Museo Naval de Ferrol
Las salas navales

Pero las tipologías no se quedan por aquí. Existen otros museos del mar aunque estos se hayan desarrollado por vertientes diferentes. Es el caso de la ciudad de Ferrol y su Museo Naval y la Exposición Nacional de Construcción Naval EXPONAV. El Museo, dentro de la base naval de la ciudad, data del 1986, mientras que la exposición nacional, situada a escasos metros, abrió sus puertas en el año 2008 como principal museo marítimo español dedicado a la historia de la construcción naval de la que Ferrol fue clara protagonista. Los expertos catalogan esta muestra como la más completa en su temática y está dirigida tanto a un público profesional como al “no iniciado”, que al adentrarse en este mundo más técnico puede conocer paso por paso el proceso de construcción de un navío.

Los museos del Descubrimiento

Otros museos relacionados directamente con el mar que pueden visitarse en Galicia son la réplica de la Carabela Pinta en Baiona que nos lleva a la época de los descubrimientos con un pequeño museo colombino que nos permite conocer todo lo que las grandes incursiones atlánticas aportaron al continente europeo. En relación con este tema tenemos también en Poio la Casa Museo Cristóbal Colón, un espacio de nueva creación que defiende la teoría de su nacimiento en territorio gallego.

Dorna Porto do Son Museo
Flickr ©Fotógrafo accidental – Dorna en el Museo de la memoria marinera de Porto do Son
Un edificio para el Parque Nacional de las Islas Atlánticas

En el histórico edificio Cambón, en el núcleo urbano de Vigo, nos encontramos también una curiosa exposición que trata de trasladarnos a un espacio protegido. Se trata del Centro de visitantes del Parque Nacional das Illas Atlánticas donde se resumen en tres salas las 8.480 hectáreas del Parque Natural gallego. En ella se muestran los valores naturales y culturales de las islas, se proporciona información relativa a la situación geográfica de las mismas así como acerca de su diversidad, tanto diurna como nocturna, y aspectos relativos a su patrimonio inmaterial siempre con la finalidad de motivar la visita al parque de una forma sostenible.

Las iniciativas locales

Por último, pequeñas villas que han crecido gracias a actividades económicas vinculadas al mar han querido también guardar sus recuerdos en los contenedores del conocimiento por excelencia, los museos, pensando en no perder su memoria. Es imposible citarlos todos pero si son casos reseñables el Marea, museo de la memoria marinera de Porto do Son, el Museo del Mar de A Guarda, la Casa do Pescador en Cambados, el Museo Meirande de Redondela, centro de interpretación de Rande el Museo do Mar de Rianxo donde el mar se convierte en tradición como en el Museo da Pesca de Fisterra.

Por eso, no dejéis de visitar el mar, las formas de ahondar en él son infinitas.

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.
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