Isla de Sálvora

La isla de Sálvora se nos presenta como una auténtica barrera natural que defiende a la Ría de Arousa de los vientos y temporales procedentes del Océano Atlántico, una labor que incide especialmente en su fauna y flora haciéndola merecedora de la categoría de Parque Nacional de las Islas Atlánticas junto a Cortegada, Cíes y Ons.

Sálvora es la tercera de las cuatro en extensión y a la vez la más desconocida guardando interesantes historias a las que hoy nos acercaremos.

Muy próxima a la península de O Barbanza, a tan sólo 3 km de la costa de Ribeira, municipio del que hace parte, el archipiélago de Sálvora nos muestra un atractivo paisaje granítico. La multitud de islotes que salpican estas aguas hacen complicada la navegación y han dado pie a relatos legendarios que tratan de explicarnos su origen.

Flickr ©David Argibay
Flickr ©David Argibay

La leyenda más extendida es la de O Home de Sagres que narra que los Estrimios, la tribu que ocupaba el territorio galaico con anterioridad a la conquista romana, conseguían petrificar a quienes amenazasen su estabilidad. Y eso fue lo que intentó el rey de la tribu rival de los Saefes, que se casó con Forcadiña, hija del rey de los Estrimios, con la intención de conquistar sus tierras. De esta relación nació Noro que terminó siendo petrificado al igual que su padre cuando su plan fue descubierto. El rey de los Saefes se convirtió en el Con do Home de Sagres y su lengua partida en siete originó los islotes de Setelinguas. Al mismo tiempo, su mandíbula y sus muelas desprendidas se habrían transformado en los islotes de Queixada e As Moas. Las demás islas recibirían el nombre de las embarcaciones de los marineros Saefes que acompañaban al rey en su cometido pero que al igual que él no se libraron de ser petrificados para la toda la  eternidad.

geomap_salvora

La ausencia de estudios arqueológicos hace que las primeras referencias históricas se sitúen en la Alta Edad Media cuando la isla fue donada a la Iglesia de Santiago por Alfonso II el Casto. También es conocido que durante el siglo XII este enclave fue elegido por los piratas sarracenos como refugio. Tan sólo a partir del siglo XVI, cuando la calma se instauró en la Ría de Arousa, los vecinos de Ribeira comenzaron a trabajar las tierras y a llevar el ganado a Sálvora aunque sometidos al régimen feudal que perduró hasta el siglo XVII. Entre los siglos XVII y XVIII, con el auge pesquero y comercial se fundó en las proximidades del actual muelle la primera industria moderna especializada en el secado y la salazón de pescado de Galicia conocida como O Almacén.

La fábrica todavía se conserva sólo que reconvertida en pazo residencial desde el año 1958. Provista de torres y almenas su imagen se aleja de la que debió tener originalmente. Los mismos propietarios, la familia Otero Goyanes, son quienes construyen también a escasos metros la capilla de Santa Catalina, santa a la que la tradición le atribuye una aparición milagrosa en Sálvora. Pero al igual que en el edificio anterior, la capilla se erige sobre otra construcción de gran importancia en la isla como era la taberna. Este local, tan característico de Galicia, era el punto de encuentro de los marineros de la isla pero también de los foráneos que faenaban en la zona y al que acudían cuando el mar les complicaba el regreso a la península.

Faro de Sálvora
Faro de Sálvora-Foto de Pablo Mariño

Otra edificación, en este caso, de vital importancia para los marineros era el faro. El primero databa de 1854 pero se consideró que su localización no era la idónea y se comenzó a levantar un segundo en 1921 que continúa funcionando en la actualidad con la ayuda de placas solares y alguna remodelación. Sin embargo, su inauguración no llegó a tiempo de evitar una de las mayores catástrofes de navegación de Galicia, el hundimiento del vapor correo Santa Isabel o “Titanic de Sálvora”. Su fama viene dada por la magnitud de la catástrofe pero también por la labor de rescate realizada por algunas vecinas convertidas en auténticas heroínas. Pero no fue el único naufragio en estas aguas ya que existe documentación histórica de por lo menos una veintena de casos más en las proximidades de Sálvora.

Illa de Sálvora
Flickr © Inmobiliaria Lares

Desde la orilla nos da la bienvenida a la isla una sirena esculpida en una roca. Es Mariña, la madre de los primeros propietarios de la isla, los Mariño. La tradición oral nos narra que fue encontrada en la playa por el caballero Froilaz que se casó con ella. Fruto de esa relación nació Mariño, el primero de una larga estirpe vinculada también a los últimos dueños de la isla, los Otero Goyanes. Una vez en tierra, podemos escoger entre dos rutas que nos conducen o bien hacia el faro, cerca de Punta Besuqueiros, o un segundo sendero que nos adentra en la antigua aldea. De elegir este último, nos encontraremos una población abandonada en 1972 que cuenta mucho con su silencio. Sus casas de planta baja, algunas con terraza de entrada, comparten muros medianeros y delimitan un patio de uso común. Un rico patrimonio etnográfico en el que destacan hasta ocho hórreos, de los cuales cuatro fueron rehabilitados y rinden homenaje a las heroínas de Sálvora.

Las demás zonas se caracterizan por la presencia de las piedras que el mar y el viento se han encargado de esculpir con el paso de los años como los famosos bolos graníticos del alto de Gralleiros, el punto más alto de la isla y muy vinculado a la que sin duda es la leyenda gallega más extendida, la Santa Compaña. Pero no todo son rocas, la isla de Sálvora cuenta también con la presencia de sistemas dunares como el de la Playa de Lagos o el de la isla Vionta ya que no podemos olvidar su proximidad al Complejo Húmedo de Corrubedo.

salvora-ruta

Hemos hablado ya de paisajes y arquitectura, de hechos históricos y de la literatura oral que engrandece sin duda la huella intangible de Sálvora en la memoria colectiva pero la literatura escrita también ha dado algún papel protagonista a este enclave. Quizás el ejemplo más claro venga de mano de Ramón Cabanillas cuando, en un intento de enaltecer la cultura y la patria gallegas, ubica la leyenda del Rey Arturo en Galicia y la archiconocida espada Escalibur en la isla de Sálvora, aportando una hermosa descripción.

Todo esto y mucho más es la isla de Sálvora que os invitamos a descubrir o redescubrir aprovechando el buen tiempo y la ruta guiada que Bluscus os ofrece con punto de partida en el puerto de Aguiño, en Ribeira. Disfrutaréis de un lugar mágico.

 

 Amada dos vellos dioses,

mortos e esquecidos xa,

que Sálvora lle chamaron

afeitos nela a topar

repouso doce e tranquío

de celestiaes afáns,

inda está tendida a escada

que baixa do ceo ó chan,

envolveita e recuberta

de bretemoso cendal

feito de rendas garnidas

por diviños teceláns.

Fragmento de “A espada Escalibor”, Na noite estrelecida (Ramón Cabanillas, 1926).

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.
4 Responses

Leave a Reply

Booking.com

Reserva tu alojamiento en Galicia

Booking.com