Seguro que cuando planeas tus vacaciones te gusta buscar algún lugar único, alejado de la rutina diaria. Una opción muy recurrente son los Parques Nacionales que, con su belleza natural, atraen a una gran cantidad de visitantes. Otra de las dicotomías es “playa o montaña”, ya que ambas tienen un encanto único y es difícil elegir. En este blog os daré una solución: las islas Cíes. Donde encontrarás paisajes naturales, historia, leyenda y hermosas rutas para subir a lo alto de los acantilados con vistas al inmenso océano Atlántico o hacia la Ría de Vigo.
Los Parques Nacionales
Las Islas Cíes forman parte del Parque Nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, junto con Ons, Sálvora y Cortegada. Todas las islas albergan un pasado histórico y cultural muy importante.
Para integrarse en la Red de Parques Nacionales, un territorio debe conservar su estado natural y poseer valor biológico, geológico, histórico, arquitectónico o paisajístico. En estos espacios se fomenta la investigación científica y un turismo compatible con la conservación del medio. Cuentan con zonas con distintos niveles de acceso, desde áreas libres con reserva previa hasta espacios restringidos destinados a investigación.

Vista aérea de las Islas Cíes. Fuente: Parque Nacional marítimo-terrestre das Illas Atlánticas de Galicia
¿Y por qué Cíes?
El parque está protegido por leyes nacionales, la comisión OSPAR y la Red Natura 2000, que conservan áreas naturales y aves en Europa.
Las Islas Cíes, al igual que otros Parques Nacionales, tiene características que son necesarias proteger, tanto naturales como históricas. Sin embargo, entra en una categoría especial, que es un Parque Nacional con terreno marítimo y también terrestre. Sólo hay un Parque Nacional más con esta característica: el archipiélago de Cabrera en las Islas Baleares. La principal diferencia con las Islas Cíes, es que estas están en el Océano Atlántico, con caracteríesticas totalmente distintas al Mar Mediterráneo.
La costa alberga un área transitoria entre tierra y mar: el sistema de dunas. En las dunas se pueden encontrar fauna y flora muy específica y que, debido a decisiones urbanísticas, en muchas partes el sistema dunar se ha destruido para construir paseos marítimos o viviendas a pie de playa, no solo terminando con la fauna y flora autóctona, sino que también desprotege la tierra del imparable mar.
En las islas Cíes, los sistemas dunares están bien conservados y permiten apreciar su diversidad y belleza.
Por supuesto, cada área del Parque es digna de admiración, ya que, al ser un lugar con tan poca influencia humana, se puede apreciar una naturaleza silvestre en su máximo esplendor, tanto en la superficie como bajo el agua.
Los secretos de las islas
Las islas Cíes tienen dos vertientes:
- La occidental, cara al mar, sin playas, confeccionada por acantilados rocosos y escarpados que funcionan de barrera protectora frente al salvaje Océano Atlántico.

Mirador del Alto del Príncipe. Fuente: Instagram (@bluscus)
- La oriental, de relieve mucho más suave, rematado en largas playas de arenas blancas y finas.
Foto de la playa de Rodas en la vertiente oriental. Fuente: Xunta de Galicia
Cuando se escucha decir: “la playa de Rodas es la más bonita del mundo”, no es sólo orgullo gallego, sino que esta ha sido nombrada la mejor playa del mundo por The Guardian, el diario británico.
En tierra
En superficie destacan los toxos amarillos y árboles como eucaliptos y acacias, introducidos cuando aún vivía población en las isla. Hoy, las antiguas viviendas sirven como instalaciones para visitantes, investigadores y personal del parque.
En los acantilados se crían las gaviotas, ave insignia de las islas. Están muy protegidas por las leyes que mencioné antes así que, si quieres proteger tu bocadillo de los feroces picos de las gaviotas, no intentes golpearlas, porque el daño al ave puede salir muy caro, ¡mejor escóndelo!
Si eres lo suficientemente afortunado de poder disfrutar de una noche en las islas, podrías experimentar un fenómeno conocido como “rayo verde”. Es un fenómeno en el que, debido a las condiciones ambientales de baja contaminación y un horizonte despejado, durante unos segundos o, quizá sólo un instante, puedes ver un destello verde en la parte superior del sol. Esto solo lo presencian unos pocos afortunados, ya que es un fenómeno muy poco común, pero que, dentro de esto, en las Cíes, se propicia con más frecuencia que en otros lugares. Tras el rayo verde, puedes disfrutar de una ruta a través de las estrellas en la que un guía te contará las leyendas tras las constelaciones que se ven muy claramente desde los puntos más altos de las islas.
Bajo el mar
Cuando nos sumergimos en sus frías y cristalinas aguas, nos podemos encontrar con tesoros naturales artificiales, que ya han pasado a formar parte de este emblemático paisaje. Durante el día podemos encontrar numerosos tipos de peces de lo más curiosos como los sargos, maragotas y pintos, el temido peixe porco y, si tienes suerte, incluso una raya o un tímido pulpo.
Al anochecer, salen las estrellas de mar, las nécoras y los calamares. En el momento y lugar oportunos, podrás disfrutar del mar de ardora, que convierte este paraíso en un lugar casi mágico. Si el mar de ardora no es suficiente para convencerte de que las Cíes es un escenario de cuentos encantados, en el fondo coexisten, junto a los demás habitantes, unos cañones de buques hundidos en batallas históricas tan reales como increíbles.
Fondo marino de las islas Cíes. Fuente: propia
Actividades
Tanto si quieres ir durante el día a disfrutar de la playa o pasear por las rutas en tierra, como si quieres acampar unas noches, puedes disfrutar de numerosas actividades perfectas para conocer el medio y la historia de las islas.
Si eres más de montaña, sin duda te encantarán las rutas impartidas por guías especializados en los senderos de las islas o, si eres un alma más libre, podrás recorrerlos por tu cuenta y descubrir los numerosos secretos que te esperan.
Si eres más de playa, podrás tumbarte al sol (siempre con protector solar) o sumergirte en las aguas cristalinas y gélidas de las Cíes. Prepárate un picnic sin llamar mucho la atención de las gaviotas y llevándote siempre los envoltorios y los restos contigo de vuelta.
En caso de no querer llevar la comida, hay distintos restaurantes en las islas que te proveerán tanto de un picoteo rápido como de un buen pescado local.
Y recuerda: en las Cíes vas a ver flores silvestres coloridas y conchas llamativas, pero resiste el impulso de llevarlas contigo. Son muy útiles para el medio natural y para ti el recuerdo de la experiencia y una foto duran mucho más.
¿Ya te has decidido a explorar las islas con nosotros?

