Porque sabemos de su importancia marinera, seguimos con nuestra especial ruta por los faros de Galicia. Hoy nos detendremos en las luces del Parque Nacional marítimo-terrestre, en los faros de las islas atlánticas que, en un enclave natural privilegiado, han ayudado también a muchos barcos en sus travesías.

Empezaremos nuestra mención del sur al norte para ir de mayor a menor, en tamaño y número de faros. Por este motivo nos fijaremos primero en las señales localizadas en las islas Cíes, un archipiélago formado por tres islas que cuenta con hasta cuatro faros para determinar posiciones en la Ría de Vigo.

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Faro do Peito o de Monteagudo en las islas Cíes – Foto: vigoenfotos

El que marca la entrada norte de la ría de Vigo, junto a los faros de la costa del Morrazo que abarcaremos próximamente, es el de Monteagudo o Faro do Peito. Fue construido en 1904 en la isla Norte o de Monteagudo y hoy en día funciona con placas solares. Se puede llegar hasta el a pie pero a partir de ese punto no está permitido acceder por ser una zona de protección para la cría de aves marinas. Su torre blanca de 5 metros de altura se eleva a unos 25 sobre el nivel del mar.

Si cruzamos la famosísima playa de Rodas nos encontramos la isla del Medio o del Faro. Este último nombre se le puso en el siglo XIX y le viene, evidentemente, por la señal marítima que se construyó entre 1851 y 1853 en el monte de San Estevo. El faro es conocido como Faro de Cíes y está situado en el centro de la isla, a unos 178 metros de altura sobre el nivel del mar. Sus vistas son privilegiadas y su camino todo un reto para los visitantes ya que su subida en zigzag cuenta con diez curvas en escalonada pendiente. Hay autores que han comparado este camino amurallado con la Gran Muralla China por su imponente estética en el relieve insular. Por este paseo subían a diario los niños y niñas que habitaron las islas para recibir las clases que les impartía el farero.

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Camino al Faro de Cíes – Foto: Flickr © Nacho Manotas

El faro poseía una vivienda y un despacho de planta semicircular adosada pero estas construcciones fueron destruidas en 1979. Como podéis leer en primera persona por uno de sus fareros, este estaba considerado como uno de los destinos más duros junto al de las islas Sisargas. El principal motivo para este argumento era que el faro se servía del agua de la lluvia que acumulaba en un aljibe estando el manantial más próximo a unos tres kilómetros. A día de hoy el faro está ya automatizado y funciona de forma autónoma mediante placas solares.

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Faro da Porta en las islas Cíes – Foto: Flickr ©Berto

A pesar de que esta isla es la menor de las tres que forman el archipiélago, tenemos en ella otro faro más, aunque más pequeño que el anterior. Es el denominado Faro da Porta o de Punta Canabal que marca el camino entre la isla del Medio y la isla de San Martiño. Se trata de una torre cilíndrica de piedra pintada de azul y blanco a 65 metros de altitud que data de 1918 y actualmente funciona también con energía solar. Junto a él tenemos otra reserva de aves marinas y parece ser que su construcción se debió a que las nieblas dejaban al faro principal ciego por lo que fue necesario añadir una segunda señal de aviso en este punto.

Faro dos Bicos en la isla de San Martiño (archipiélago de Cíes) – Foto: vigoenfotos

Para terminar con las islas Cíes tan sólo nos falta pararnos en el faro dos Bicos en la isla sur o de San Martiño. Probablemente sean la isla y el faro más desconocidos al estar fuera del itinerario regular de visitas por lo que os invitamos a hacer un paseo virtual. Su señal, a 131 metros de altitud en una linterna en color rojo, es primordial para los buques procedentes de la costa portuguesa. Su luz se complementa con la señalización del islote Boeiro o Agoeiro, en las proximidades de la isla de San Martiño y el que se sitúa más al sur del archipiélago. La baliza es una torre troncocónica de piedra con 6 metros y medio de alto que parece nacer de la roca natural a 100 metros de la línea marítima.  Hay, por lo tanto, un total de cinco señales luminosas en el más famoso archipiélago del Parque Nacional.

Faro de Ons
Faro de la isla de Ons © Isa Vigo

Y nos vamos ya hasta la Ría de Pontevedra, concretamente a la isla de Ons. Allí nos encontramos, en el  monte Cocorno, el punto más elevado de la isla, el faro de Ons que se encendió por primera vez en 1865. Se trataba de una instalación de quinto orden con un alcance de 17 millas que a inicios del siglo XX necesitó ya de modificaciones. Finalmente se optó por construir un nuevo faro sobre la base del primero aunque a 10 metros de distancia y con una nueva torre que pudiese soportar la nueva y pesada linterna. Después de diez años de obras, el faro se inauguró en 1926 alcanzando las 35 millas. Para mayor comodidad y servicio la edificación se completó con un anexo para albergar las viviendas de los fareros, un almacén y un taller. Desde el uso inicial del aceite de oliva pasando por el petróleo,  en nuestros días funciona con placas solares.  Gestionado por la Autoridad Portuaria de Marín y perteneciente al municipio de Bueu, destaca por su torre octogonal de 12 metros de altura cubierta de azulejos blancos enmarcados por la sillería y con una luz que alcanza las 24 millas náuticas.

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Faro de la isla de Sálvora – Foto: Turismo de Galicia

Escalando hacia el norte de las Rías Baixas llegamos a la Ría de Arousa, donde se nos presenta en la boca de la ría el archipiélago de Sálvora. Sólo si llegamos desde mar abierto nos encontraremos con su faro situado en Punta Besugueiros. La primera instalación farera de Sálvora se inaugurará en 1852 con la categoría de cuarta orden y será sustituido después del naufragio del Santa Isabel en 1921 por un nuevo faro de tercer orden. La última reforma se realizará en 1954 cuando se incorporan grupos electrógenos, baterías y un almacén. Hoy día funciona, al igual que los anteriores, con placas solares y su farero lo abandonó hace menos de un año, cuando fue automatizado.

Y por último, la isla de Cortegada. Su situación en el interior de la ría justifica que no tenga faro propio ya que existen diferentes balizas que indican los puertos próximos de Carril, Vilagarcía y Vilaxoán. Aunque, en el pasado,  pudo haber tenido una torre desde la que se avisaba a la gran fortaleza de la ría de Arousa, el  Castellum Honesti  o Torres de Oeste de Catoira.

Esperemos que hayáis disfrutado de este nuevo recorrido farero y que os animéis a visitar cualquiera de los faros de las islas atlánticas con Bluscusnuestra empresa de turismo marinero. Ya sea en las Cíes, en Ons, en Sálvora o en Cortegada ¡nosotros os llevamos! ¿No os habéis quedado con las ganas de ir o repetir?

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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