El litoral gallego es un mar de sorpresas que no deja de impresionarnos en cada esquina. Entre sus principales señas de identidad están los entrantes y salientes que diseñan las rías y bahías, pero… también hay excepciones. Si nos situamos próximos a la frontera natural con Portugal, en el río Miño, podemos ver el perfil más rectilíneo de la costa gallega, desde A Guarda hasta Baiona.

En esta área apenas nos encontramos dos abrigos costeros, se trata de las pequeñas ensenadas de A Guarda y Oia. Dos buenos lugares para la pesca y el marisqueo como demuestran la cantidad de cetáreas en la zona guardesa, pero también para mirar al pasado, como bien refleja el impresionante Monasterio de Oia, un ejemplo único en Galicia por su disposición mirando al mar.

Camino Portugues a Santiago
Camino Portugués por la Costa Foto: womantosantiago.com

Este tramo más recto de costa, aunque también agreste y rocoso, llega a su fin en cabo Silleiro donde nos recibe nuestro protagonista del hoy, el faro Silleiro. Este marco incomparable nos abre camino hacia Baiona, villa turística y marinera de parada obligada. No dejes de consultar en nuestro blog los puntos imprescindibles en las inmediaciones del primer puerto en recibir noticias del descubrimiento de América.

Es una zona donde también te podrás encontrar peregrinos hacia Santiago de Compostela ya que son cada vez más los que eligen esta variante costera del Camino Portugués, oficial desde el 2016. De hecho, os invitamos a peregrinar con nosotros sin perder de vista el mar

Faro antiguo Silleiro
Postal antigua del primer faro de Silleiro hoy en ruinas.

Además, a partir de este cabo comienzan oficialmente las Rías Baixas gallegas, lo que justifica la construcción de un faro de cuarta orden en 1862. Con él se complementó la labor que venían realizando tanto el faro de Monte da Guía como el de Monte Faro en las islas Cíes, ambos en territorio vigués.

De esa primera construcción tan sólo conservamos las ruinas ya que su ubicación, poco visible en días de niebla, obligó a levantar un segundo faro de primer orden en 1924 con mayor elevación sobre el mar que el anterior. Hay una distancia de 800 metros entre uno y otro y han llegado a estar los dos a la vez en funcionamiento.

Este acontecimiento se debió a que, aunque el 8 de agosto de 1924 se inauguró el nuevo faro, un grave incendio en diciembre de ese mismo año le dañó la óptica y puso en peligro a sus dos torreros que sufrieron graves quemaduras, al igual que la hija de uno de ellos que se encontraba en la vivienda. Por ello, el viejo faro, casi a ras de mar, recuperó su protagonismo hasta julio de 1925 cuando se apagará para siempre.

Faro Silleiro
Foto: Flickr ©Contando Estrelas – El faro de Silleiro visto desde el búnker de vigilancia de la Batería J4

La puesta en funcionamiento del faro de primera orden cambió y mejoró notablemente la comunicación marítima pero su principal innovación llegó en 1926 con uno de los primeros radiofaros que permitieron establecer la posición exacta de los barcos en el mar. Este factor fue importantísimo tanto durante la Guerra Civil española (1936-1939) como en la II Guerra Mundial (1939-1945), siendo imprescindible hasta la implantación del posicionamiento por satélite.

De su relevancia como lugar estratégico en ese contexto bélico nos hablan las baterías de artillería de costa J-4 que construyó en la zona el Ejército de Tierra en 1943 y que estuvieron en activo hasta los años 90. Una vez abandonadas sólo fueron reabiertas en el año 2002 a colación de la catástrofe del Prestige para poder observar y controlar desde la parte más alta las manchas de petróleo. Justo delante del faro se situaron los proyectores para la iluminación del tiro y por encima de él, el búnker de mando y observación.

Alrededor de 50 personas trabajaban en las baterías siendo necesarias 9 para disparar cada uno de los cañones. Las cuatro piezas de artillería con sus garitas todavía sobresalen entre el paisaje rocoso. Las dependencias militares abandonadas suelen estar bastante concurridas por los amantes de la fotografía pero también del misterio. Son muchos los rumores que circulan sobre los fenómenos paranormales en este lugar, puedes consultar los casos más sonados aquí.

Faro Silleiro
Foto: Flickr © Contando Estrelas – Cañón y faro

En nuestro caso nos vamos a centrar en los hechos probados y tratándose de un faro, no podemos dejar atrás los naufragios de su costa. El más trágico y reseñable fue el del Thalassa, un yate de 28 metros de eslora con bandera americana que la madrugada del 1 de enero de 1949 se hundió a los pies de faro Silleiro. Su entrañable historia es también la de su única superviviente, Arnhild Utheim, que hoy tiene ya 80 años.

El buque salió desde Noruega con 15 personas a bordo que, huyendo de las consecuencias de II Guerra Mundial, tenían como objetivo establecerse en las islas Galápagos junto a una colonia de convecinos y dedicar su nueva vida a la incipiente industria de salazón y conserva de pescado. Una de sus escalas en la travesía fue la que hizo en el Real Club Náutico de Vigo.

Allí celebraron el fin de año para luego poner rumbo a las Islas Canarias pero con el incipiente temporal decidieron dar media vuelta encontrándose con el fatal destino en el islote de Punta do Lobo. De los 15 pasajeros sólo sobrevivió Arnhild, que con tan sólo 10 años de edad perdió a sus padres y a sus dos hermanos en la tragedia y que ha querido visitar Baiona en varias ocasiones para recordarlos.

Faro silleiro
Foto: Flickr ©A ferro

Este faro en un enclave único y con recomendables puestas de sol seguro que os cautivará también por su estética. Frente al gris del rocoso monte de Baredo emerge el faro rojiblanco de Silleiro que se construyó primero con paredes blancas para ser fácilmente localizado desde el mar pero que en el año 1929 se revistió con azulejos.

Este estilo fue copiado del innovador faro de la isla de Sálvora ya que ambos fueron proyectados por el ingeniero Ramón Martínez. El edificio baionés fue reformado posteriormente por Mauro Serret que había proyectado también dos de los faros más importantes de Galicia y de los que ya hemos hablado en ocasiones anteriores, los faros de Vilán y Fisterra.

El faro de Silleiro está considerado como un emblema para la navegación pero también fue de importante ayuda para la aviación. En 1955 se le instaló un importante avance tecnológico que aumentó su radio de acción consiguiendo ser identificado por los aviones a una distancia de 20 kilómetros. Actualmente, tiene un alcance de 30 millas y está automatizado. La vivienda del farero tuvo varios intentos de rehabilitación sin llegar ninguna de las propuestas a buen puerto.

 

Más fotos de la Batería de Cabo Silleiro. 

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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