Entre las embarcaciones tradicionales gallegas destaca la lancha xeiteira por ser un ejemplo de superación y recuperación. Se trata, junto con la
la dorna, de la tipología más representativa que se especializó en la pesca de la sardina extendiéndose por toda la costa atlántica de Galicia. Desde Bluscus os invitamos a descubrir su éxito y su resurgir en las rías gallegas.

¿Qué es una lancha?

Todo apunta a que “lanchar” tiene origen malayo e indica rapidez y agilidad. En la península ibérica, la palabra lancha aparecería primero en el portugués para embarcaciones pequeñas y rápidas. Esa primera documentación lusa nos lleva al siglo XVI, concretamente al año 1540, cuando se usa el término para nombrar a los barcos de los piratas locales.

Cierto es que la característica de velocidad atribuida a este tipo de embarcaciones se mantiene hasta nuestros días continuando en denominaciones como lancha rápida. Así se llamaron las primeras planeadoras de poliéster dejando claro que el término continúa presente y que arraigó en Galicia más que en cualquier otro sitio.

lancha xeiteira en A Illa de Arousa
Lancha xeiteira en el puerto de A Illa de Arousa (Xufre). Mayo 2019

Además, la lancha fue la más difundida de todas las clases tradicionales de embarcaciones. Según el estudioso Staffan Mörling, de ella derivan barcos de menor tamaño como las bucetas y los botes pero también embarcaciones de mayor porte como los galeones y los trincados. Todas ellas tienen cabida en nuestro blog.

La lancha de relinga

La construcción de la lancha de xeito es muy antigua. Para realizarla se ocupaban a tres personas y un aprendiz. Podían tener de 28 a 40 cuartas, es decir, de 5’88 m a 8’40 m, se adaptaba al tamaño requerido.  Los  constructores de lanchas, a diferencia de los de dornas, limitaban sus actividades a la carpintería de ribera.

Lanchas xeiteiras o de relinga. Fuente: memoriadeoia.blogspot.com

Para reconocer esta tipología nos tenemos que fijar en su estructura de tope (las tablas del casco van apretadas unas contra otras) con cubierta, en la simetría de su doble proa y en su velamen. El uso de la vela de relinga hizo que a estas embarcaciones también se las denominase lanchas de relinga. Esto es, una vela trapezoidal derivada de una cruz armada de manera asimétrica. De la particularidad del diseño de la embarcación procede su idoneidad para pescar al xeito.

De profesión xeiteira

En gallego utilizamos la palabra xeito como sinónimo de habilidad o maña. Pero también, en el ámbito marinero, siendo un arte de pesca que consigue sus capturas mediante una larga red de deriva. En las rías gallegas se utiliza para la captura de la sardina. El pescador extiende la red durante horas para que este pescado que se desplaza con el cambio de marea, se quede atrapado en ella.

Red del xeito en el Puerto de Cesantes, Redondela.

Un arte completamente manual y selectivo, artesanal y sustentable, que estuvo a punto de desaparecer por decisiones institucionales. No es más que una técnica de enmalle, con un único paño, útil solamente para la captura de sardina, jurel y boquerón. Es decir, a pesar de ser un arte de deriva está muy especializado.

Una captura con xeito

La sardina del xeito se considera más sabrosa y por eso se compra fresca para el consumo doméstico mientras que la sardina del cerco se prefiere para la industria conservera, pudiendo ser también consumida en fresco. La principal razón de esta elección es que, durante la captura con xeito, la sardina se desangra ya que al quitarla de la malla se desnuca. Sin embargo, en el cerco llega entera. Además, la sardina xeiteira mantiene más la escama y suele tener la carne más firme al no quedar aplastada por las demás. La extracción manual, una a una, es sin duda un valor añadido del arte del xeito.

Lanchas fondeadas después de descargar las sardinas. Foto: Francisco Zagala, finales del s. XIX. Fuente: museo.depo.es

“Teño lanchas, teño redes,

teño sardiñas no mar;

teño unha nena bonita,

xa non quero traballar,

xa non quero traballar,

ai-e-lelo-ai-e-lalo,

xa non quero traballar”

Cantiga popular recogida por Staffan Mörling.

Su fiesta grande, para dar la bienvenida al verano, son las hogueras de San Juan. Aunque cualquier fiesta es más fiesta en Galicia si hay sardiñada de por medio, la noche de San Juan es uno de los rituales por excelencia, no puede faltar. Sin duda, la sardina está incorporada al patrimonio inmaterial gallego algo que queda bien reflejado en el pasado de nuestras embarcaciones. Era sabido que, en el puerto en el que atracaba una lancha de relinga se podía adquirir sardina fresca del xeito.

Los “burros” de Rianxo

Normalmente las lanchas eran propiedad de una sola persona, pero cuando no se reunía el dinero suficiente para la compra podían llegar hasta a cuatro socios. La embarcación era un medio para ganar status y reforzaba la identidad de grupo que les permitía hacer fuerza contra otros colectivos que llegaron a amenazar su forma de trabajar. El compromiso con el xeito les hizo rechazar otras artes y métodos por razones culturales.

La xeiteira «Nova Marina» en seco, abril de 2019. Asociación Cultural Dorna, A Illa de Arousa.

Aún así, existían diferencias entre los marineros xeiteiros por las dimensiones y la estética de sus embarcaciones. Por ejemplo, en la Ría de Arousa las lanchas eran bicolores, como las dornas, manteniendo el tradicional negro derivado de la brea con azufre y por debajo de la línea de flotación el blanco. Sin embargo, en la Ría de Pontevedra se prefería utilizar la pintura al aceite con un amplio surtido de tonos según el gusto del propietario. Por ello, chamaban popularmente “burros” a los barcos de Rianxo al considerarlos idénticos y de menor tamaño.

 Supervivencia a bordo

Las lanchas xeiteiras pescaban sardinas tanto en las rías como en la costa atreviéndose, en ocasiones, a penetrar diez millas en mar abierto. La actividad del xeito se complementaba en ocasiones con el palangre (una línea con varios anzuelos). A pesar de ser un barco robusto se adaptaba a la producción, siendo capaz de realizar muchos trabajos. Si cierta pesca entraba en crisis, la lancha podía realizar otra actividad. Aunque las xeiteiras producían ingresos en moneda y daban sardinas para comer o intercambiar en el verano, en los meses de invierno se vivía más de los ahorros y de los productos agrarios. En el mes de octubre se solían subir las embarcaciones a tierra para no enfrentarse a las durezas del mar y allí permanecían hasta marzo o abril aproximadamente.

Miembros de la Asociación Cutural Dorna de A Illa de Arousa a bordo de la «Nova Marina» en mayo de 2019.

“Na lancha de Manuela

hai que saber navegar,

hai que saber navegar,

e pasar a noite en vela,

e pasar a noite en vela,

alá no medio do mar,

ai-e-lelo-ai-e-lalo,

alá no medio do mar.”


Cantiga popular recogida por Staffan Mörling

Nunca solían ser más de ocho tripulantes siendo lo habitual cinco: patrón, tres marineros y el “rapaz”. El más joven, bajo la figura de aprendiz, era el que cargaba con el trabajo de llevar el barco, ir a buscar el agua, hacer de comer,… Todas estas labores eran muy necesarias porque había estancias de hasta quince días en el mar volviendo a casa sólo para aparejar y hacerse con víveres. Los marineros dormían en la tilla, espacio al que se accedía por una puerta corredera de la mitad del barco hacía proa.

La recuperación de una embarcación extinguida

La desaparición de la lancha xeiteira de los puertos gallegos comenzó con la aparición de los fomentadores catalanes y un nuevo arte de captura conocido como traíña. Dió comienzo así, la conocida como «Guerra da sardiña«. Pero las nuevas técnicas no fueron el único factor de declive. Con la llegada de los motores, las viejas lanchas se quedaron obsoletas al no tener una fácil adaptación a la propulsión moderna.

Monumento a la «Manuela» en Rianxo, lancha xeiteira reconocida por su participación en regatas de las que siempre salía victoriosa.

Y así, poco a poco, se quedaba enterrada parte de nuestra historia marinera llegando a extinguirse una de las embarcaciones tradicionales gallegas más significativas. Pero la lancha xeiteira no calló en el olvido y consiguió ser rescatada gracias a un proyecto ideado por Isidro Mariño en 1991. Con la localización y recuperación de la última lancha xeiteira olvidada durante décadas en Caldebarcos (Carnota) se procedió a la construcción de su réplica idéntica en el Centro de Formación A Aixola, en Marín.

Pecio de la «Marina» en el Museo Massó de Bueu. Fuente: españaescultura.es

Marina es el nombre de este pecio, de la última lancha xeiteira conservada entera en Galicia y que tras ser desenterrada se depositó en el Museo Massó de Bueu donde todavía continúa para ser contemplada. Con su descubrimiento se construyó la Nova Marina, actualmente custodiada y tripulada por los miembros de la Asociación Cultural Dorna de A Illa de Arousa. Otro ejemplo de esta tipología de embarcación tradicional es la Canle de Lira que, mandada construir por la Asociación vecinal del mismo nombre, pasa gran parte del año en la Marina Tradicional de Muros. En este caso, el modelo se toma de unos planos recogidos por Staffan Mörling y ejecutados en los Astilleros Triñanes de O Chazo, en Boiro.

Un gran paso avante

Con la recuperación de la lancha xeiteira de Caldebarcos se empezaron a escribir nuevas páginas en la historia de la cultura marinera en Galicia. El tejido asociativo creció y se visualizó un importante movimiento social en defensa del patrimonio marítimo que, a día de hoy, continúa insuflando vida a tipologías extintas que tratan de regenerarse con nuevos usos.

lancha xeiteira 2 canle lira

Saliendo del Puerto de Muros a bordo de la lancha xeiteira Canle, propiedad de la Asociación Canle de Lira. Mayo 2019.

Desde Bluscus apoyamos y colaboramos con la Federación Galega pola Cultura Marítima e Fluvial – Culturmar para que nuestra tradición marinera no caiga en el olvido. Queremos que nuestro mar continúe siendo un mar de velas.

Recursos recomendados:
Blanco, Jesús; Guía de embarcaciones tradicionales gallegas. Nigra Trea, 2008.
Mörling, Staffan; Lanchas e dornas. Xunta de Galicia, 2005

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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