El Vigo de Julio Verne: 149 años de la llegada del Nautilus

La ciudad olívica ha estado presente en la literatura como escenario de intrigas, aventuras policíacas y leyendas de piratas pero sobre todas estas historias hay una que destaca especialmente por tratarse de una de las novelas más universales, Veinte mil leguas de viaje submarino. Es por ello que se considera a su autor, Julio Verne (1828-1905), el embajador literario de Vigo.

“Pues bien, señor Aronnax, estamos en la bahía de Vigo, y sólo de usted depende que pueda conocer sus secretos…”

Este libro, publicado en 1869,  tiene un capítulo llamado La Bahía de Vigoen el que el submarino del capitán Nemo, el Nautilus, entra en la Ría de Vigo para rescatar los tesoros de Rande, quizás los más buscados de todos los tiempos, que le serían de gran utilidad para costear sus viajes. Nemo cuenta a Aronnax, su prisionero, la Batalla de Rande y el desastre de los galeones españoles de la Flota de la Plata en 1702, alimentándose así la leyenda. También se narra cómo los buzos del Nautilus se hacen con los cofres cargados de oro y plata mientras se describen los aparatos de respiración submarina y lámparas iguales a los que fueron estrenados para el rescate de los tesoros de Rande en la época en que Verne escribió su novela. Esto demuestra que el escritor conocía los trabajos que se estaban realizando en Vigo y los plasmó en su obra.

Capitán Nemo Verne Cesantes
Detalle del monumento al capitán Nemo en Cesantes, Redondela – Flickr ©Luis Alves

“El fondo estaba sembrado de esos tesoros. Cargados del precioso botín, los hombres regresaban al Nautilus,  depositaban en él su carga y volvían a emprender aquella inagotable pesca de oro y de plata.”

Sin embargo, Julio Verne no visitó la ciudad hasta 1878, diez años después de la visita imaginaria del Nautilus datada el 18 de febrero del año 1868. Eso sí, el escritor pasaría más tiempo en Vigo que el propio submarino, concretamente cuatro días. Lo curioso de este viaje es que no fue planeado si no que, a bordo de su yate a vapor Saint Michel III, Verne se adentró en la Ría de Vigo con el único propósito de refugiarse de un temporal que azotaba la costa gallega durante su travesía hacia el Mediterráneo. Esta escala improvisada supuso todo un acontecimiento en la ciudad movilizando a la alta sociedad de la época que atendió con las mayores consideraciones al autor que había universalizado Vigo. Sabemos que Verne se fue fascinado porque así lo expresó en una carta enviada a su amigo Raoul Duval:

“No podéis imaginar nada más admirable que esta bahía de Vigo, lago inmenso rodeado de montañas (…)”

Qué ver en la costa de Pontevedra. Ensenada Ría de Vigo
Vista aérea del fondo de la ría de Vigo y la isla de San Simón.

Por aquel entonces en Vigo ya estaba instalado el Cable Inglés que contralaba las comunicaciones submarinas de la ciudad con Inglaterra, El Faro de Vigo se publicaba aún tres veces por semana, se había aprobado el proyecto de Nueva Población que, ganándole terreno al mar, rellenó la zona comprendida entre la Calle Laxe y la actual Calle Colón.  Además, en el mismo año que Julio Verne llega a la ciudad, se termina la construcción de la nueva estación de ferrocarril localizada en el mismo lugar que la actual de Urzáiz. El escritor pudo haberse alojado en cualquiera de los hoteles que ya estaban construidos por aquel entonces, el Europa o el del Comercio aunque probablemente lo hizo en el más lujoso y cercano al puerto, el Continental.

Pero a pesar de la admiración que había mostrado Verne por la ciudad su segunda visita tampoco fue intencional. En esta ocasión, su escala en Vigo, en 1884, fue para solucionar un problema con la caldera del Saint Michel III, un hecho que le permitió participar en la vida social y en las fiestas de la ciudad. Mientras tanto, solventaba el fallo técnico un operario de la industria de Sanjurjo Badía, empresario que contaba con un taller y un pequeño astillero en el Arenal siendo además uno de los emprendedores decisivos en el desarrollo industrial de Vigo en la segunda mitad del siglo XIX así como precursor en la aplicación de avances sociales y laborales.

Durante mucho tiempo se defendió la existencia de comunicación postal entre Badía y Verne pero los expertos consideran, ante la falta  de pruebas, que se pudo tratar de una leyenda creada con el fin de ensalzar y unir a dos personalidades de especial relevancia en la historia viguesa. En aquel momento, ya se había inaugurado en la ciudad la línea ferroviaria con Ourense, El Faro de Vigo se publicaba ya diariamente, se había creado la Caja de Ahorros Municipal de Vigo y había llegado ya la luz eléctrica. La vida social viguesa giraba alrededor de la plaza de la Constitución, donde es sabido que Julio Verne tomó café, y de otras zonas de esparcimiento como el Campo de Granada o la nueva Alameda construida sobre el relleno.

Monumento a Julio Verne en la ciudad de Vigo
Monumento a Julio Verne en la ciudad de Vigo – Flickr ©Cycling Man

No fue hasta el 2005, año en el que se conmemoró el centenario su muerte, que el autor de Veinte mil leguas de viaje submarino tuvo mayor presencia en Vigo. Desde entonces, Julio Verne está sentado sobre los tentáculos de un calamar gigante en las Avenidas. Se trata de una escultura en bronce que la Asociación de Mujeres Empresarias de Pontevedra encargó al artista José Molares quién la donó a la ciudad y que a día de hoy se ha convertido en un monumento imprescindible. De ese mismo año son la placa situada en la Isla de San Simón que recuerda el viaje del Nautilus y el conjunto escultórico del capitán Nemo de los artistas Ramón Lastra y Sergio Portela, entre la Isla de San Simón y la playa de Cesantes en Redondela. Ya en el año 2012, se creó la Sociedad Verniana de Vigo impulsada por un grupo de personas relacionadas con la vida cultural de la ciudad.

monumento capitán nemo
Monumento al capitán Nemo en Cesantes, Redondela – Flickr ©juantiagues

A la espera de ver que más homenajes guarda Vigo para celebrar los 150 años del submarino más famoso, desde Bluscus os recomendamos varias ideas con las que disfrutar todo un fin de semana en Vigo y os animamos a participar en nuestra ruta guiada. En ella podréis conocer y profundizar en lo ocurrido en la Batalla de Rande, lo que supuso la llegada del Cable Inglés a la ciudad así como descubrir los tesoros que esconde.

¿Podía usted imaginar, señor profesor, que el mar contuviera tantas riquezas? -preguntó, sonriente, el capitán Nemo.

Fotografía de portada: Detalle del monumento a Julio Verne en Vigo – Flickr ©Contando Estrelas

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.
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