Destino: Viana do Castelo

Santa Luzia Viana do Castelo

Cuando te ves en la tesitura de mudarte a un lugar diferente intentas hacer de ese nuevo ambiente el tuyo, sabiendo que deberás adaptarte a una nueva forma de vida y que harás propias las costumbres de sus gentes. En mi caso, motivos de trabajo me trajeron a Viana do Castelo, a unos escasos cuarenta quilómetros de Galicia, y desde el primer momento todo lo que rodea a esta ciudad me hizo ver que la frontera entre las tierras gallegas y el norte de Portugal es casi inapreciable por ser nuestras coincidencias muchas más que nuestras diferencias.

Santa Luzia Viana do Castelo
Flickr © Tiago Pereira – Vista de Viana do Castelo desde el monte de Santa Luzia

Es por eso que quiero aprovechar el post de hoy para contar mi propia  experiencia en una ciudad nueva para mí que en poco menos de dos meses ya se ha convertido en la mía. Para ello voy a enumerar aquellos puntos que, a mi modo de ver, muestran el inapreciable contraste entre estos dos territorios, sin dejar de mostrar todo lo que Viana puede ofrecer.

Viana nasceu do mar e sabede que amo muito essa Villa de Vianna

Esta son las afectivas palabras que Afonso III de Portugal le dedicó a Viana do Castelo en el siglo XIII haciendo especial incidencia en su vinculación marinera. Situada en el litoral norte de Portugal, en el estuario del río Lima, Viana puede presumir de río, mar y montaña. Inscrita en la región del Alto Miño, es la capital del folclore, tierra de pescadores y de romerías, cuyas calles rebosan tradición e Historia.  El río Lima, el río del olvido de la mitología romana, divide el municipio en dos partes y el monte de Santa Luzia funciona como un mirador espectacular siendo sus vistas consideradas como las terceras mejores del mundo por la National Geographic Magazine.

Citania Viana do Castelo
Citânia de Santa Luzia en Viana do Castelo

1. Un pasado común

Es la Historia la que se encarga de romper la primera barrera. Nuestros antepasados, habitantes de castros y citânias, tenían todavía muchas más avenencias. Pero nuestra unión se manifiesta con gran esplendor en la Edad Media con el desarrollo de una lengua común, el gallego-portugués, lengua de reyes y de éxitos. La separación entre el gallego y el portugués se inicia con la independencia del país luso en 1185 consolidándose en el siglo XIV. No obstante, este hecho no hace que gallegos y portugueses nos sintamos distanciados manteniéndonos aún enlazados por nuestra fala. Aún con vocabulario que ha evolucionado de forma diferente mantenemos una fonética semejante que nos permite relacionarnos como hermanos.

Viana é uma Terra de Oportunidades – Sempre uma Caravela do Mar

Praia Norte Viana do Castelo
Praia Norte en Viana do Castelo

2. El clima suave pero lluvioso

La lluvia en Galicia aparece cuando quiere y en Viana ocurre lo mismo. El clima de la localidad es fresco, ventoso y lluvioso y la niebla se encarga de ocultar el río casi a diario. Pero esto no le resta encanto a una ciudad que, por ejemplo, aprovecha el viento en sus espectaculares y diversas playas para practicar deportes náuticos. Al igual que sucede en Galicia, el clima no priva de disfrutar de los atractivos que el territorio ofrece porque aún con niebla, viento o lluvia Viana gusta. Y cuidado con que guste demasiado porque como se suele decir por aquí: “ Quem gosta vem. Quem ama fica.

3. Calidad y cantidad servidas en la mesa

La comida en Viana, como en Galicia, sobresale por calidad y también por cantidad. Es por eso que llega mucha gente atraída por la buena fama de sus restaurantes. A los pescados frescos cocinados de forma exquisita podemos unir las sabrosas carnes, legumbres y hortalizas de los campos portugueses. El pescado cobra especial relevancia por ser el puerto de esta ciudad uno de los de mayor importancia de Portugal desde la Edad Media. Una muestra de ello es la construcción del navío-hospital Gil Eannes, para dar asistencia a los pescadores de bacalao, hoy musealizado y visitable en Viana do Castelo.

Pero si hay algo que destaque en la gastronomía portuguesa por su infinita variedad son los postres. En cualquier ciudad lusa puedes encontrar pastelerías que muestran en sus escaparates deliciosos dulces y Viana no es la excepción. No es extraño ver filas de espera para conseguir las famosas bolas de Berlín recién horneadas, pero también son fáciles de encontrar los sidónios o los manjericos, entre muchos otros.

4. Fiestas enraizadas en la tradición

Si hay algo que se preserve especialmente en Viana son sus costumbres y tradiciones. El museo dedicado al traje es un claro ejemplo de ello pero la etnografía es también la protagonista indiscutible de las fiestas dedicadas a la Virgen de la Agonía, patrona de la ciudad y protectora de los pescadores. Al igual que ocurre en Galicia, los portugueses son ricos en fiestas. Concretamente esta romería que se celebra en Viana do Castelo alrededor del 20 de agosto ensalza de forma especial las vestimentas y joyas tradicionales en multitudinarios desfiles. Son tres días de fiesta en los que la música, el baile y los fuegos artificiales invitan de lleno a unirse a las celebraciones. Existe también una procesión al mar, imagen familiar para los gallegos, se realizan alfombras de sal, muy parecidas a las florales elaboradas en Galicia, y se celebran “cantares ao desafio”, el equivalente portugués a nuestras regueifas.

Viana do Castelo
© Arkaitz Rodríguez Brage

5. La morriña y la saudade

Pero si hay un lazo que nos une a gallegos y lusos este es la saudade. Un sentimiento reconocible ya en la literatura gallego-portuguesa medieval, es común tan sólo en nuestro ámbito cultural haciendo imposible su traducción a otros idiomas. Si bien es verdad que morriña y saudade no definen exactamente el mismo concepto, si son efecto de una situación geográfica concreta, como han ido  justificando diferentes expertos, así como de una climatológica específica marcada por los vientos del atlántico. Es el caso de Unamumo, que hablaba de estas regiones como “un paisaje habitable, que seduce como un nido incubador de morriñas y saudades”. En cualquier caso, la forma de ser, el estado de ánimo y los sentimientos son similares a uno y otro lado de la frontera caracterizándose por ser pueblos de trabajadores, de trato cercano y familiar que acogen a propios y a extraños.

 

Se o meu sangue não me engana

como engana a fantasia

havemos de ir a Viana

ó meu amor de algúm dia

Pedro Homem de Mello, Havemos de ir a Viana

About the author

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.
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