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Después de recorrer muy por encima el rincón de Costa da Morte que me vio nacer y con el que tengo lazos que me unirán a él de por vida y más allá de la muerte, es de justicia continuar viajando por otros muchos lugares de tan sorprendente Costa.

Se trata, simplemente, de otra breve pincelada de nueve enclaves, muestra de todos los atractivos que esperan, dormidos y salvajes, la visita de curiosos amantes del mar y la naturaleza.

9. Camelle

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Vista de la costa desde Corme. Fuente: Flickr Dani Vázquez

Dejando atrás puertos marineros y marinos como Malpica, Corme y Laxe y la armonía de Cabana, cabe mencionar la belleza de otro lugar maravilloso y sorprendente como es Camelle.

Camelle fue el destino final de un alemán que un día puso fin a su peregrinaje por tierras extrañas para afincarse en el mismo puerto de Camelle, donde sus hospitalarias gentes lo acogieron con familiaridad y lo convirtieron en un vecino más del pueblo.

Se trata de Man, el alemán de Camelle. Hombre, artista, creador, filósofo, polifacético, pero sobre todo amante del mar. Un mar, el de la Costa da Morte, embravecido a ratos, pero también dulce y tierno.

Man sufrió como nadie el desastre provocado por el Prestige en 2002, un buque que tiñó de negro y de muerte una costa que tardó en recuperarse. Él nunca lo hizo y se dice que fue una de las víctimas de tan gran desastre.

Hoy aún se puede ver parte de su obra, creada sobre las rocas en las que construyó su vivienda. Todo ello construido minuciosamente con sus manos y con los materiales y restos que el mar de Costa da Morte arrojó durante los más de 40 años que pasó en Camelle.

8. Arou

Muy cerca de allí, Arou, un pueblecito marinero pequeño, entrañable, dulce y singular, donde la visita se hace corta y todo invita a quedarse y formar parte de la tranquila vida de sus vecinos.

7. Cementerio de los Ingleses

Siguiendo la línea de costa y antes de rendirse ante el faro de Cabo Vilano, en Camariñas, uno no puede más que conmoverse ante la serenidad y solemnidad que rodea el Cementerio de los Ingleses.

Se trata del lugar donde reposan los restos de los tripulantes del buque británico Serpent que naufragó delante de esta costa en noviembre de 1890. Viajaban 175 tripulantes y sólo se salvaron tres. Fueron los vecinos de Camariñas y Xaviña, los que dieron descanso a los cuerpos que emergían del mar y lo hicieron en este hermoso lugar. En reconocimiento a tanta amabilidad, durante años posteriores, la armada inglesa disparaba salvas a su paso por delante del Cementerio y lanzaba una corona de flores al mar.

6. Faro de Cabo Vilano

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Cabo Vilano. Fuente: Flickr Gabriel González

Este naufragio junto a otros sucedidos en esta Costa aceleraron la adopción por parte de las autoridades del momento de mejoras en la navegación marítima construyendo el faro de Cabo Vilano, en Camariñas.

Al margen de su utilidad para los hombres del mar, no cabe duda de que se trata de una extraordinaria obra arquitectónica que recibe al visitante desde una posición erguida y privilegiada.

El primer faro de España en utilizar energía eléctrica, declarado bien de interés nacional, que se revela soberbio a las gentes que lo descubren por tierra, tras recorrer un serpenteante camino paralelo a la costa.

Merece la pena verlo en días de temporal, en los que el mar lucha furioso por sobrepasarlo sin conseguirlo y en los que esta pieza arquitectónica desafía desde sus 125 metros de altitud la bravura de un mar traicionero e implacable.

5. Camariñas

Cabo Vilano es uno de los principales atractivos de Camariñas, una villa que aún hoy tiene música de fondo propia gracias al tablillar de los palillos de madera que maravillosamente manejan las manos de las mujeres al elaborar magníficos encajes.

Antaño pasaban así las horas (y los nervios), mientras esperaban el regreso de sus hombres echados a la mar que volvían de la faena diaria. Hoy, en parte, sigue aún vivo este motivo porque son muchos los hombres de Camariñas que cada día salen a pescar, pero también siguen palillando para consolidar la industria artesana que se ha creado en torno al encaje de Camariñas y que cada año se exhibe en la Muestra del Encaje, celebrada en Semana Santa. Este año, concretamente, tendrá lugar entre el 12 al 16 de abril.

4. Playa del Lago

Camariñas da nombre a su propia Ría, cuyos centinelas son Cabo Vilano por un lado y Punta da Barca, en frente, en Muxía, por el otro. Pero antes de llegar al núcleo de Muxía, merece la pena pararse en la Playa del Lago, un entorno natural donde la desembocadura del río Lago aporta un plus de belleza a este arenal.

3. Santuario de la Virgen de la Barca

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Santuario de la Virgen da Barca. Fuente: Flickr Grodal.

Dejando atrás este paraje y en la misma Punta da Barca se ubica el Santuario de la Virgen de la Barca.

Cuenta la leyenda que fue la mismísima Virgen la que llegó por tierra en una barca de piedra para consolar al Apóstol Santiago, que se encontraba en este lugar rezando y reponiendo fuerzas en su dura encomienda de llevar la palabra de Dios por el mundo.

La Virgen se marchó pero dejó como prueba de su paso por Muxía dos piedras de su embarcación que aún hoy se pueden ver: a pedra de abalar y a pedra dos cadrís, las dos con poderes milagrosos. Y algo de razón deben llevar las leyendas, porque no son pocos los que olvidan y dejan sus penas y dolores en este maravilloso lugar. Incluso muchos peregrinos que han realizado el Camino de Santiago eligen este lugar para depositar las botas que los han acompañado durante el largo viaje.

El entorno de la Virgen de A Barca es el orgullo de los vecinos y vecinas de Muxía, que sintieron enormemente el incendio provocado por un rayo en plena tormenta en 2013. Hoy, el Santuario está rehabilitado y espera al visitante que puede llegar a pié desde el mismo centro del pueblo, recorriendo un paseo que discurre paralelo al mar.

Muxía fue el epicentro del desastre medioambiental causado por el Prestige en 2002, un petrolero que se accidentó frente a su costa.

El Prestige viajaba con destino a Singapur y fue precisamente frente al Cabo Touriñán, la punta más occidental de España, donde recibió un golpe mortal. A partir de ese momento, se iniciaría su última travesía hacia un lugar en el Atlántico a más de 130 millas de la costa gallega donde finalmente, se hundió, dejando tras de sí una huella de fuel, muerte y tristeza. El desprendimiento del petrolero causó una marea negra que afectó a 2.000 quilómetros de litoral portugués, español y francés.

2. El faro del Cabo Touriñán

Inaugurado en 1898, y su entorno fueron testigos del paso de este buque y de tantos otros que transitaron y transitan aún hoy frente a él. Se trata de un lugar especialmente hermoso donde uno se pierde en la inmensidad del horizonte y la belleza del Océano Atlántico.

1. La Cascada del Ézaro

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Cascada de ézaro. Fuente: costadamortegalicia.com

Simplemente citar, por espectacular y sencillamente maravillosa, la Cascada del Ézaro, la única en toda Europa que cae directamente en el Océano Atlántico. Todos los calificativos son pocos para describir la sublime escena natural que allí se produce: el agua juguetona saltando de roca en roca para luego discurrir, acompasada, en un manso recorrido, para finalmente, entregarse al inmenso océano. Sobran palabras.

Terminamos aquí este segundo periplo por Costa da Morte, quedando aún pendientes muchos otros lugares y secretos que guarda celosamente este enclave marítimo. si tienes curiosidad, descúbrelas con Bluscus y las gentes del mar.

2 Responses
  1. Fabulosas recomendaciones, a las cuales yo añadiría la ría de Lires (la más pequeña de las rías gallegas) y con un interés creciente en cuanto a la observación de aves marinas se refiere.

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