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Turismo Rias Baixas

Por suerte, por trabajo y porque dicen que hay un gen que te predispone a la aventura, tuve la fortuna de visitar muchos sitios a mis 33 años. Pude visitar países tropicales como Panamá donde el culto a la fruta es algo más que evidente. Se pueden encontrar mercadillos por todas partes vendiendo sus pequeñas piñas dulzonas, guanabanas, o sabrosas papayas. Panamá cuenta con numerosas y paradisiacas islas.También visité la India más profunda, desde Rajasthan hasta Hyderabad gracias a mis amigos Harish y Kerthii y su familia, donde pude maravillarme con alguno de sus mausoleos como el Taj Mahal o vivir esa fiesta infinita de colores en sus ropas.En mi visita al sureste asiático, descubrí escarpados paisajes, desde Krabi hacia Bangkok, lo salvaje que puede ser su naturaleza y su rica comida callejera

Pero hace algún tiempo he vuelto a “mi tierra” y me he propuesto dar a conocer al mundo todo lo que aquí tenemos, que no es poco, sino único

El pasado mes de septiembre, nos contactaron desde Turismo Rías Baixas para guiarlos en su afán de promover el turismo marinero que estamos intentando dinamizar en Bluscus.

Fueron cuatro días intensos recorriendo tres rías gallegas: la ría de Vigo, la ría de Pontevedra y la ría de Arousa, intentando transmitir a través de fotografías y vivencias esa cultura marinera tan arraigada en Galicia.

Describiré la aventura de norte a sur. Para conocer la ría de Arousa nos subimos a bordo de un ya mítico antiguo barco del cerco, el Chasula, capitaneado por Isidro Mariño. Isidro es una de esas personas que se conoce las rías gallegas roca a roca, un conocimiento excelso de la ría. Además de hacerte sentir un marinero más a bordo de su barco, te enseña, te reta, te explica todo para que te vayas de allí queriendo volver. Un auténtico “lobo de mar”. Navegamos desde O Grove hasta la isla de Sálvora. Durante la travesía nos abarloamos a una batea. El contramaestre nos explica con extremo detalle el cultivo del mejillón y el funcionamiento de las bateas.

Batea ría de Arousa
Batea en la Ría de Arousa

Desde el barco podemos observar el mejillón desde cerca y asombrarnos de las diminutas crías, apenas del tamaño de un grano de arena. A bordo pudimos saborear pulpo en caldeirada, navajas a la plancha y empanadas de mejillones, obvio que todo el producto pertenece a esta ría. Como rezan muchos eslogan, del mar al plato. Delicioso y muy fresco todo.

mariscada a bordo

Arribamos a la histórica isla de Sálvora. Acompañados por un guía pudimos conocer la antigua aldea y el gran hórreo comunitario, que almacenaba las provisiones para todo el año. Paseamos por las “corredoiras” hasta llegar al faro, ese punto dónde todo parece de alguna manera acabar o empezar, según sea la perspectiva. De vuelta pudimos contemplar maravillas en forma de isla, como es el islote de Areoso o la isla de Rúa. Arena blanca y roca organizada para el deleite de la vista del visitante.

Isla de Sálvora
Isla de Sálvora

Llegamos a puerto con esa sonrisa que se nos pone cuando nos transmiten la PASIÓN por una profesión, por llevar a cabo un sueño o una manera de vivir.

Cerca de allí, en Cambados, nos esperaba Victoria, antigua mariscadora, y una mujer que sabe lo que vale la vida a golpe de riñón. Una vida de sabiduría con los pies en el mar. Nuestro punto de encuentro fueran las escalinatas en Santo Tomé, barrio marinero por antonomasia en Cambados.

Nos calzamos las botas de agua, rastrillo en mano y nos fuimos al enclave de O Serrido. Victoria, por supuesto, descalza, nos cuenta lo que tuvieron que luchar generación tras generación para defender lo que era de ellos y ellas, su forma de vida. Además de recoger organizadamente las distintas especies que habitan en esas aguas, deben sembrar, controlar y vigilar el terreno, víctima de furtivismo. Ya en el mar, nos explica las diferentes clases de almejas que existen en la zona: la almeja fina y más preciada, la babosa o la japónica. Nos enseña a rastrillar ante las curiosas miradas de las mariscadoras que trabajan en la zona. Se respira un ambiente de camaradería, donde se lucha día a día por un jornal.
taller de marisqueo

taller de marisqueo Cambados
Mariscando en Cambados

Victoria nos lleva a continuación al punto de control donde clasifican las capturas del día, nos quitamos las botas y nos dirigimos al puerto de Tragove. Allí tenemos la suerte de charlar con Mari, una carismática redeira de la zona que se ha pasado media vida tejiendo y reparando redes para los barcos de pesca. Los rostros son siempre amables. Después de explicarnos las diferentes embarcaciones que atracan en este emblemático puerto nos despedimos de Victoria. Nuevamente nos vamos todo el equipo con una LECCIÓN de vida aprendida.

Bajamos a la ría de Pontevedra. Allí nos esperaban Toño y Jaime en su precioso velero. Sin más dilación, izamos velas y partimos rumbo a la isla de Ons. Toño ha vivido más de media vida interrumpidamente en Ons y es el anfitrión perfecto para descubrir este paraíso atlántico. La isla de Ons, así como la isla de Sálvora, Cortegada y las islas Cíes, pertenecen al Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia y que pronto esperamos que sean Patrimonio de la Humanidad.

velero a Ons
Rumbo a Ons

Nada más llegar a la isa nos cruzamos con varios “chimpines” típicos de la zona y con una de las dos motos que hay en la isla, la del ya conocido Cesáreo. Toño se para, charla sobre el día a día y Cesáreo emprende su marcha. Lo dicho, un isleño más. Nos vamos directamente al faro por uno de los angostos caminos observando la peculiar arquitectura de la isla. Una vez llegamos al faro, nos sorprenden unas vistas con infinitos colores. Desde allí podemos divisar las islas Cíes, Sálvora, y el entorno local, ver para creer.

Vistas desde Ons
Ons y Cíes

Aún con la boca abierta, entramos a la casa del farero. Somos unos afortunados puesto que no siempre es posible acceder a esta edificación. Olor a mar en los pasillos, y de repente nos encontramos con una sala llena de historia a través de bombillas de los faros. Allí nos muestra la evolución de la tecnología. Nos relata historias de toda una vida como farero. Seguimos con la boca abierta todos. Nos enciende una bombilla de gas como se hacía a la vieja usanza, es increíble como una pieza tan pequeña puede dar luz a tan larga distancia. Claro que no es sólo la luz lo que dispone el faro sino la óptica que lo refleja y potencia su iluminación.

Faro de Ons

Subimos hasta la parte más alta y allí nos encontramos con el ocaso, una puesta de sol en todo su esplendor. ¡Sin palabras! Descendemos el camino, pasando por alguna de las casas de la isla. Pasamos por los restaurantes del puerto y el olor a pulpo cocido, especialidad de la isla, nos invade. Huele que alimenta. Continuamos nuestro camino y después de una hábil maniobra de atraque de Jaime todos a bordo nos quedamos con una sensación de haber vivido una auténtica AVENTURA.

Y llegamos a la ría de Vigo. Lunes 28 de septiembre, no se asoma ni una nube y Carlos nuestro patrón, nos espera en el pantalán. Su catamarán a vela luce en todo su esplendor entre toda la flota. Partimos rumbo a la isla de San Simón en la que historia y tradición se entrelazan durante la travesía. Pasamos por debajo del puente de Rande, donde impresiona mucho el pasar por debajo. Sorteamos las bateas, la jornada ya ha empezado, las grúas de los bateeiros ya están funcionando. Llegamos a la isla con mucho tiento puesto que el calado no permite atracar con demasiada facilidad.

paseo por la Ría de Vigo

Visita a San Simón
Isla de San Simón

Carlos con pericia, nos deja uno a uno en el puerto. La belleza de la isla contrasta con su duro pasado. Paseamos por sus jardines, mientras que Pili una de las tripulantes, nos explica cada uno de los rincones. La isla ahora sirve de escenario durante unos días en julio a un festival de música. Las vistas a la costa son espectaculares, cruzamos el puente y llegamos a la isla de San Antón. Todo el paisaje nos cautiva, y no sólo a nosotros, ya que este enclave también sirvió de escenario de inspiración para Julio Verne. En esta isla atracó su Nautilus a mandos del capitán Nemo en la novela Veinte mil leguas de viaje submarino.

Volvemos a nuestro catamarán para continuar la travesía, dejamos atrás la ensenada de San Simón y nos sorprenden cuatro “arroaces”, delfines mulares, que navegan acompañando nuestro rumbo y favoreciéndose de la ola creada por el catamarán.  Impresiona poder asistir a este espectáculo espontáneo.  Seguimos bordeando la costa del morrazo hasta llegar a la excelsa playa de Limens. Las islas Cíes se convierten un nuestro horizonte Fondeamos y allí aprovechamos para darnos un buen chapuzón, el veranillo de San Miguel exprimido al máximo.

Unas empanadas de choco, muy típicos de esta ría y unos entrantes de marisco sacian nuestro apetito antes de llegar a puerto. Una jornada completa y unos días cargados de experiencias en torno al mar.

Islas paradisiacas, pesca artesanal, rías con historia, gastronomía y aventura, atributos que hacen de Galicia y las rías baixas un verdadero paraíso a la vuelta de la esquina.

*Fotografía portada: Rui Andrade

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