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El mejillón gallego: de la roca a la cuerda

cultivo mejillón

El mejillón está considerado como el pariente “pobre” de la ostra y de la almeja pero lo cierto es que se ha ganado a pulso ser la especie cultivada más importante del siglo XX en España. Su consumo ha ido evolucionado pasando  de la simple recolección en la roca a convertirse en un cultivo puntero en Galicia. Es por eso que hoy queremos ponerlo en valor hablando de su Historia, para así conocer cómo surgió y cómo se desarrolló la industria mejillonera en nuestras rías.

Existen distintos tipos de cultivo de mejillón, el que se cultiva en Galicia es el Mytilus galloprovincialis y su aprovechamiento ya se remonta a los castros costeros del siglo IV a.C. Como ya hemos referido en otras ocasiones, sabemos que en la dieta castrexa las almejas, las ostras y los mejillones estaban presentes porque así lo atestiguan los “concheiros”, vertederos que almacenaban los desperdicios de estos asentamientos que han conservado un gran número de conchas de estos moluscos.

Referencia a los siglos posteriores nos dicen que estos manjares eran parte de la alimentación del clero y de la nobleza, aunque la ostra tenía un mayor protagonismo. El mejillón era un alimento popular a nivel local y además se usaba como abono para la agricultura y cebo para la pesca. Sabemos también que la extracción del mejillón de los bancos rocosos se hacía sin ningún tipo de control por aquel entonces. De lo que también tenemos constancia es de que, durante el siglo XVI, algunas villas gallegas eran suministro de ostras, almejas y mejillones para los Reinos de Asturias y de Castilla.

cultivo mejillón Batea en la ría de Arousa

Batea en la ría de Arousa

En el siglo XVIII todavía no existía un cultivo del mejillón en sentido estricto pero podemos hablar de sus primeros pasos. En este momento el molusco procedía ya de parques con régimen de concesión que ostentaban algunas familias. Su cultivo siguió extendiéndose y ganando importancia y ya en el siglo XIX, aunque se desconocen las instalaciones utilizadas, sabemos que comienzan a calar las primeras experiencias de cultivo de mejillón.

Así, en 1869, ya hay referencias a que los mariscadores de Carril convertían los antiguos viveros de ostras en mejilloneras. Pero realmente el cultivo que precede al actual sistema de bateas comienza en el Mediterráneo en los primeros años del siglo XX. Está constatado que en el año 1909 el puerto de Barcelona contaba con 119 “viveros flotantes” que abastecían de mejillón fresco a la ciudad. Pero aunque en la primera mitad del siglo pasado el cultivo de este molusco se centraba en la costa mediterránea lo cierto es que en la segunda mitad se traslada totalmente a la atlántica.

cultivo mejillón bateas

Flickr © Jose Luis Cernadas Iglesias – Porto de Lorbe en Oleiros (A Coruña)

El litoral atlántico disponía de importantes poblaciones naturales de mejillón que eran recolectadas para el consumo pero la ausencia de bateas puede deberse a que otros negocios, como la pesca, el marisqueo o la conserva, tenían una mayor rentabilidad que el cultivo del mejillón.  Lo cierto es que se conocían las prácticas miticultoras del mediterráneo pero con anterioridad a la Guerra Civil española los incentivos para el cultivo del mejillón habían sido escasos y estos se paralizan con el conflicto bélico. Será en la posguerra cuando se inicie la “colonización” de las rías gallegas con las bateas y se logre un cultivo estable.

Después de todos los ensayos realizados en el año 1946 se instala la primera batea en Galicia. Fue una batea todavía experimental que Ozores Saavedra, dueño de Viveros del Rial,  fondeó cerca del muelle de Vilargarcía de Arousa y que tuvo pronta compañía pues en ese mismo año se colocan un total de diezEn los años posteriores se otorgan concesiones para instalar más bateas en la ría de Arousa pero también en la ría de Pontevedra y Ferrol. Hacia 1950 la lista se ve ampliada con 5 concesiones en la ría de Vigo todas ellas vinculadas a nombres de conserveros. En el período que va del año 1946 a 1951 se autorizan un total de 62 permisos para la instalación de bateas en Galicia (29 en la Ría de Arousa, 21 en Vigo, 8 en Pontevedra y 4 en Ferrol). Continuando los años 50, se extenderán a las localidades de Cambados, O Grove, Bueu, Redondela, Pobra do Caramiñal, Sada y Muros.

cultivo mejillón bateas illa de arousa

Flickr © Graci Camiña

 

Sin duda, los orígenes del sector mejillonero en Galicia estuvieron vinculados a empresarios conserveros. Es por ello que se atribuye su nacimiento a la necesidad de las conserveras de encontrar nuevas fuentes de suministro de productos pesqueros ya que, justamente en el 1946, arranca un ciclo de casi 10 años de crisis en la pesca de sardina. Según estudios realizados, los “conserveros-mejilloneros” supondrían un 16% del total de los empresarios de la conserva activos por aquel entonces, es decir, no suponía un porcentaje elevado. Con todo, ya fuese por suplir la escasez de sardina o por abrir un nuevo negocio, fueron pioneros tomando la iniciativa y marcaron el camino del negocio.

Entre finales de los años 50 y mediados de los 60 el sector mejillonero gallego experimentó un crecimiento considerable que convirtió a España en el primer productor mundial en 1970. Este liderazgo perdurará hasta el año 1987 cuando le es arrebatado por China. Años antes, en 1961, y debido a esta gran progresión, se legislan por primera vez las concesiones para la explotación de viveros de consumo.

cultivo mejillón detalle batea

Detalle de una Batea

Las primeras bateas tenían un flotador central sobre el que se situaba el entramado rectangular de madera. También se empleaban los cascos de barcos viejos con ese mismo armazón de madera del que se suspendían las cuerdas de esparto. Con el paso de los años esos cascos de barcos se sustituyeron por pequeños galpones que sirven para guardar los útiles del bateeiro.  Actualmente aún quedan bateas antiguas pero la mayoría están hechas a base de un armazón de troncos de eucalipto sobre flotadores hechos de madera o acero cubiertos con vidrio o poliéster. Además las bateas se aseguran con dos cadenas de hierro y un ancla de aproximadamente 20 toneladas de cemento.tabla bateasEn los parques, así se denominan los grupos de bateas, la distancia entre ellas debe estar entre los 80 y los 100 metros. El tamaño de las bateas también ha evolucionado y la cantidad se ha multiplicado. Hoy en día las rías gallegas cuentan con un total de 3.337 bateas fondeadas en sus aguas siendo la Ría de Arousa la que posee un mayor número de ellas. Además las bateas gallegas constituyen un verdadero minifundio porque la mayoría de los propietarios sólo tienen una o dos bateas. Estos cultivadores trabajan en la actualidad con barcos anchos y de poco fondo, los barcos bateeiros, dotados de una grúa con un cesto de hierro que eleva las cuerdas cargadas de mejillón, algas, etc. que llegan a alcanzar un gran peso.

cultivo mejillón batea traslatio

Todo un trabajo que visibilizar y poner en valor, por eso os invitamos a acercaros al trabajo arduo de los mariscadores y mariscadoras y a observar de cerca los secretos de una batea. Con Bluscus pasea en barco por las bateas de la Ría de Arousa o súbete a un velero para conocer las bateas de la Ría de Vigo.

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Isabel Vigo

Estudié Historia del Arte, una carrera que me animó a viajar e incluso a trasladarme por un tiempo al Mediterráneo. Pero mi mar es otro y mis anclas han estado siempre echadas en Galicia. Gran parte de mi vida la pasé a los pies del río Ulla, en Catoira, con familia a uno y otro lado de las aguas que separan las provincias de A Coruña y Pontevedra, que a la vez se abren hacia la más grande y céntrica de las rías gallegas, la ría de Arousa. Esta posición estratégica, y el viejo coche de mis padres, me permitieron conocer desde muy pequeña gran parte de la costa gallega que tanto me fascina. Al igual que gran parte de los gallegos, siempre he mirado al mar con sentimientos que ondean entre el respeto y el placer al ver en él una fuente de trabajo importantísima pero también de relajo y diversión. Además, cada vez que uno de sus tesoros gastronómicos se presenta ante mi consigue sacarme una sonrisa. El sabor a mar es uno de mis favoritos.

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2 comentarios

  1. Guille de la Paz
    4 meseshace Reply

    Excelente artículo sobre la historia del cultivo del mejillón, tan lejano para mí por mi origen como cercano por vivir desde hace seis años en Boiro (A Coruña) donde sus playas están plagadas de bateas. Muchas gracias a Isabel Vigo por ilustrarme sobre un pedacito más de Galicia.

    • Bluscus
      4 meseshace Reply

      Hola Guille, encantados de que te ilustremos sobre el patrimonio marítimo gallego, cultura y oficios del mar.
      Saludos

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