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Seis meses en Galicia, mis recomendaciones

seis meses en galicia

Ya es hora de marchar para Francia y dejar detrás de mí una tierra llena de encanto que no tardó nada en dejarme enamorada. Y eso tanto por su gente y sus paisajes como por su gastronomía. Me despido de este trocito de paraíso con un último post sobre los sitios gallegos que más me emocionaron y que os aconsejo experimentar si sois de fuera.

 

Echarse en la Illa de Arousa

Si venís de vacaciones a Galicia, me imagino que lo primero que querréis hacer es relajaros en alguna de sus calitas. Para eso, no hay mejor entorno que la isla de Arosa con sus playas de arena blanca y sus aguas cristalinas. También podréis disfrutar de las riquezas de la zona comiendo unas zamburiñas en el restaurante Saratoga, saliendo a pescar en barco o haciendo snorkel para descubrir sus habitantes subacuáticos.

Navegar a bordo de un velero

¿Cómo ir a Galicia sin dar un paseo en barco por las Rías Baixas? Tierra de marineros, la región cuenta con unos 1.500 kms de costa. Así que no tenéis ninguna excusa para no subiros a bordo de un velero e ir surcando las aguas gallegas. Durante estos seis meses, tuve la oportunidad de conocer las diferentes rías y sus lobos del mar… ¡Los que te cuentan las mejores historias y anécdotas de la zona!

Acampar en las islas Cíes

… A condición de que lo hagáis antes de la temporada alta, en abril o mayo. Así aprovecharéis la isla de forma casi exclusiva, despertándoos con el sonido de las gaviotas y unas vistas increíbles. En la llamada “isla de los dioses”, podréis hacer la Ruta del Faro: 7 kms de senderismo ida y vuelta, ampliamente recompensados por el panorama que ofrece. Si buscáis algo más tranquilo, nada más que tomar el sol en alguna de sus playas. Y aunque la de Rodas ha sido declarada mejor playa del mundo por The Guardian, tengo una predilección por la playa da Nossa Senhora.

Probar un albariño en una bodega del Rosal o del Salnés

Al ser una gran fan de vinos, huelga decir que una visita a una bodega típica de la región es inevitable. Dos recomendaciones: acercarse a la Ribeira Sacra para una jornada enoturística. Ahí, podréis dar un paseo en barco por el río entre los impresionantes viñedos en bancales, antes de visitar y comer en una bodega mítica de la zona. La segunda sería de descubrir una de las bodegas del Rosal o del Salnés, donde se encuentran los mejores albariños de las Rias Baixas.

Ver una puesta de sol desde el Monte de O Facho

Después de dejar el coche en Donón (Cabo Home), podréis hacer una pequeña ruta hacía el Monte de O Facho. Ahí os encontrarais con ruinas de un asentamiento celta: los famosos castros, junto al santuario más antiguo de Galicia. Pero lo más es las vistas que ofrece el Monte, sobre las Rías de Vigo y de Pontevedra, con las islas Ons y Cíes. Os recomiendo llegar ahí al atardecer para aprovechar una puesta de sol espectacular.

Saborear productos del mar

Lo imprescindible a la hora de pisar Galicia es disfrutar de su excepcional gastronomía. Pulpo a la gallega, empanadas de zamburiñas, lenguado gallego, choco, nécoras, navajas, lamprea… Los productos de las rías son de una calidad incomparable. Si paráis en Vigo, aquí tenéis un listado de los mejores sitios para comer marisco.

Disfrutar de un concierto en medio del mar

No podía despedirme de Galicia y del verano de mejor manera: navegando en una goleta antigua por la ría de Vigo, disfrutando de un concierto en live, con un buen vino blanco gallego, navajas y empanada de xoubas. Y admirando una última vez la caída del sol sobre las islas Cíes.

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Justine Legaud

Crecí en un pueblecito al lado de Rennes, capital de la Bretaña francesa. No sé si es el hecho de siempre haber vivido cerca del mar o de que mi padre sea un amante de la pesca, pero lo cierto es que me pusieron una caña de pescar en mis manos muy pronto. Me he ido alejándo de mi tierra para vivir en Barcelona, Málaga y luego Madrid y me di cuenta de que las costumbres bretonas estaban arraigadas en mí y surgió este sentimiento de “saudade”. Sin ninguna duda, lo que más me ha echado de menos mientras estaba viviendo fuera ha sido la cocina. ¿Cómo se puede vivir sin comer mejillones de Pénestin, pan con mantequilla salada o galettes rellenas de vieiras con una fondue de puerros? De hecho, este año he empezado un Máster de turismo gástronomico y enológico en Angers. Ahora me encuentro en Vigo, escribiendo en Bluscus para compartir con vosotros el amor que llevo a mi tierra, la Galicia francesa, esperando fomentar vuestro interés en ella.

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