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Cuentos y leyendas del río Umia

Rio Umia

En la provincia de Pontevedra se encuentra un río cuya vida está relacionada con leyendas de origen mitológico. El río Umia nace en la parroquia de Aciveiro, perteneciente al municipio de Forcarei, y se extiende por los municipios de A Estrada, Cuntis, Moraña, Caldas de Reis, Portas, Ribadumia, y Cambados para desembocar en la Ría de Arousa. El entorno privilegiado por el que desciende y la magia que se crea en el ambiente convierten al río Umia y sus alrededores un remanso de paz y tranquilidad donde pasar un rato agradable.

A lo largo de su historia el río Umia ha contado con gran importancia cultural que se ve reflejada en una leyenda que os contamos a continuación. ¡Poneros cómodos!

Ponte dos Padriños

En Ponte Arnelas, a escasos kilómetros de Vilanova de Arousa, se encuentra el “Ponte dos padriños” o “puente de los padrinos”. Construido en la Edad Media y restaurado posteriormente en el siglo XVI, el puente recibe este nombre para referirse a una leyenda que considera a este el lugar donde antiguamente se practicaba un rito de fertilidad y bautizo prenatal tan curioso como fascinante. Naturaleza y ritos se unen una vez más para regalarnos una de las leyendas más emocionantes de Galicia.

Cuenta la leyenda que cuando una mujer no conseguía finalizar el período de gestación o el recién nacido fallecía al nacer, esta debía acercarse al puente de los padrinos con una comitiva para impedir el paso de cualquier animal o persona que intentara cruzarlo a partir de medianoche y tratar que ninguno de los asistentes hablara mientras se hacía el ritual.

Ponte dos Padriños (Ponte Arnelas, Leiro, Ribadumia)

Ponte dos Padriños-Foto de Iago

Una vez allí, la mujer tenía que pedirle al primer hombre que cruzara que vertiera agua del río Umia sobre su vientre. Un “bautismo de la barriga” para llevar a cabo este rito de fertilidad. A orillas del Umia y con las viandas llevadas hasta el río como parte del ritual, la leyenda cuenta que allí se celebraba una cena invitando al futuro padrino como si de una fiesta se tratara. Al acabar de disfrutar de los alimentos tanto la mujer como la comitiva y el futuro padrino debían arrojar desde el puente y por encima de sus cabezas la vajilla utilizada para la cena. Si 9 meses después todo había salido bien, este hombre sería el padrino de la criatura y el niño o niña recibiría el nombre de Alberto o Alberta, en honor a la estatua de piedra con la imagen de San Alberto situada en el crucero que gobierna el puente.

Tierra de mitos y leyendas, los ritos de fertilidad son tan conocidos como aceptados en Galicia. Si os gustan las leyendas y queréis conocer más sobre este ritual de gran belleza y tradición aquí os dejamos la historia de Pilar y su hijo Alberto y os invitamos a acercaros a uno de los lugares más hermosos de la comunidad autónoma de Galicia en vuestro próximo viaje. El día 26 de abril os invitamos a conocer la leyenda en primera persona.

 *Foto de portada de Antonio Parada

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