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Explicación amarcarril

A lo largo de los años que llevamos de actividad ya os hemos traído historias del trabajo en la playa, como la de Victoria, y os hemos enseñado los procesos básicos del marisqueo. Ahora, con la colaboración de Amarcarril vamos un poco más allá y replicamos un día formativo con ellas, la asociación de mariscadoras de Carril (Vilagarcía de Arousa).

Estas chicas son muy prácticas y ordenadas, por lo que comienzan por presentarse y comentarnos cómo se va a desarrollar la visita. En una primera fase estamos en la parte alta de la playa, con la arena sequita y aquí haremos la parte teórica: nos enseñan las herramientas que utilizan para trabajar y las diferentes especies. Hacemos un corrillo y además de escuchar su disertación también tocamos y vemos de cerca todo su equipamiento.

Comenzamos por revisar la herramienta que utilizan para trabajar. Existen dos tipos de rastrillos, uno de limpiar y otro de mariscar. El de limpiar es de acero y tiene los dientes más juntos, el de mariscar es más pequeño y con él se sacará el producto de la arena.

El siguiente paso será distinguir el producto que vamos a sacar en la parte práctica de la visita: En estos parques se cultivan tres tipos de almeja además del berberecho: Fina, babosa y japónica. En anteriores post hemos tratado este tema, seguro que ya estáis al tanto, y las distinguís perfectamente.

Las tres fases del marisqueo en Amarcarril

  1. Sembrar. La almeja se debe criar y para ello se trae con un tamaño muy pequeño para que para que vaya engordando, es la semilla. Tarda aproximadamente dos o tres años en desarrollarse del todo. Se habla de siembra, de modo análogo a un campo de especies vegetales, pues también se trata de una extensión delimitada que se cuida para cosechar.
  2. Limpiar. La almeja vive del plancton. Tienen dos tubitos que sacan fuera de la concha y por el que filtran el agua. De ese agua reciben los nutrientes, por lo que debe estar lo más limpia posible de impurezas. Por esta razón el mantenimiento de los parques de cultivo es fundamental. Ellas le llaman “esterco” a las algas que ‘ahogan’ a la almeja, todos los días se deben hacer labores de limpieza y retirar estas algas.
  3. Mariscar. Con el rastrillo o con el raño. El método cambia, pues la técnica con el rastrillo consiste en ir levantando la arena hacia atrás y en ese movimiento ir identificando la almeja que cumple la talla e irla cogiendo. El raño se utiliza en el agua, de manera que se pincha en el fondo y se arrastra. La propia separación de las púas marca los tamaños mínimos que acaban siendo recogidos.

 

Como veis, el marisqueo es todo un arte y aprenderlo in situ y de la mano de Amarcarril es toda una experiencia. Si te hemos picado la curiosidad y necesitas meter los pies en el agua estarán encantadas de recibirte.

 

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