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Después de la primera entrega de islas secretas de Galicia, hoy continuamos el recorrido por algunas de las islas de la costa gallega. Según un inventario de la Xunta, en Galicia hay alrededor de 316 archipiélagos, islotes y peñascos. Hoy os traemos un poco de historia de algunas de esas islas secretas.

5. Islas Sisargas (Malpica)

Foto: Concello de Malpica

Muy cerca de Cabo de San Adrián en Malpica. Estas islas marcan el comienzo de una de las rutas a pie más recomendadas, la ruta de los faros.

El archipiélago está formado por la isla Grande, la isla Chica y la isla Malante.

En la literatura y en la pintura se representaron las Sisargas como un gran monstruo marino. De hecho Urbano Lugrís, el pintor del mar, las plasma en uno de sus cuadros con la pesca de ballenas: “En tempos os fortes homes de Malpica cazaban a balea por lonxanos mares”.

Deshabitadas hoy en día, sí que hubo una ermita dedicada a Santa Mariña, seguramente destruida por alguna incursión pirata en el s.X. La isla Grande, tiene una playa y un embarcadero desde donde se puede subir hasta el faro. Su faro fue uno de los primeros de Costa da Morte. Su construcción en en 1853 se hizo muy necesaria para iluminar una zona llena de peligros. Son sorprendentes los acantilados de 100 metros de altura próximos al faro.

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4 y 3. Isla de Rúa e islote de Areoso (Ría de Arousa)

En plena ría de Arousa, son dos pequeñas islas vecinas, pero totalmente opuestas. Una de piedras y la otra de arena. La ría de Arousa es la ría más amplia de todas, con el cultivo de bateas más grande de toda Galicia y con más de una docena de islas e islotes.

La isla de Rúa es pequeña y enteramente rocosa. Las peñas de diferentes tamaños adornan la isla pintadas con líquen de diferentes tonos de amarillo. Entre piedra y piedra, se camufla un faro de mampostería que se construyó después de los de Sálvora e Illa de Arousa. Se consideró de gran interés para la ría por su extensión y por los bajos que salpican sus fondos.

El islote de Areoso, como su nombre indica, está formado por una duna de arena fina que emerge tímidamente del mar. Una lengua de arena que sale a la superficie con una pequeña parte de vegetación donde se conservan los restos de un dolmen. Una isla más perdida en la ría de Arousa perfecta para un baño en sus aguas cristalinas.

2. Isla de Tambo (Ría de Pontevedra)

Foto: masmar.net

La Isla de Tambo está en el interior de la ría de Pontevedra. Una de las islas más inaccesibles debido a su reciente pasado militar. Hoy en día pertenece al ayuntamiento de Poio, pero la vigilancia sigue estando a cargo de la Escuela Naval de la Armada en Marín. Otra isla que también fue escenario de ataques piratas, que arrasaron con el monasterio San Fructuoso.

A pesar de su pequeño tamaño, tiene 3 embarcaderos, 2 playas y 1 faro, el faro de Tenlo.

Desde los años 40 hasta el siglo XX tuvo usos militares. En esa época había un polvorín subterráneo de la Marina y se pueden ver las ruinas de varias casas y barracas donde se albergaba la patrulla encargada de custodiar la isla.

Sobre el origen del nombre Tambo hay dos teorías. Algunos lo vinculan a Tálamon, padre de Teucro (fundador mitológico de la ciudad de Pontevedra). Otros que proviene de “tombo” que significa túmulo. Lo que es seguro es que desde la villa de Combarro se tiene una vista privilegiada de este pequeña isla.

1. Islas Estelas (Baiona)

Foto: Turismo Rias Baixas

Con vistas a las islas Cíes, en la bahía de Baiona se encuentran estos dos pequeños islotes. De nombre curioso, Estela de Mar y Estela de Tierra.

Destacan por su forma aplanada, sin grandes altos o acantilados.

Es debajo de su agua donde esconden un verdadero tesoro: un arrecife artificial de moluscos y mariscos.

Esto es debido a su estratégica ubicación y, en parte, al naufragio de un mercante liberiano en 1976. El Ivy encalló frente a las Islas Estelas y se hundió en medio de un temporal.

En un intento de recuperar las piezas el barco, éste se deshizo debajo del agua, dejando grandes fragmentos repartidos por la zona. Las diferentes partes del barco fueron conquistadas por crustáceos, moluscos, estrellas de mar, entre otras especies. Hoy en día constituyen la verdadera fortuna de estas islas.

Y por hoy acabamos nuestros recorrido por estas pequeñas islas e islotes. Perdidos por nuestra costas que nos encanta encontrar para poder contaros sus historias.

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About the author

Desde pequeña crecí en Vigo, en plena reconversión del naval, que eso ya te marca el carácter. Estudié Turismo en A Coruña, ciudad que me pareció bellísima y como viguesa envidiaba disimuladamente. Más tarde me mudé a Estocolmo y llevé en la maleta pulpo envasado al vacío. Allí estuve trabajando de guía descubriendo y compartiendo con mis turistas lugares idílicos. Me encanta el mar Báltico, pero soy atlántica y echaba de menos la sal, así que de vuelta a Galicia me reencuentro con este Océano que es un placer para todos los sentidos. Me entra por los ojos, por la piel y por la boca, con sus paisajes, su salitre y su gastronomía. Me declaro amante de las verbenas de verano y de la empanada de zamburiñas y suelo desconfiar de la gente que no disfruta con la buena comida. Escribo en Bluscus para compartir aquí mi entusiasmo por todo esto, por sitios y gente que inspiran alegría, belleza y sobre todo vida. @belenQM
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